domingo, 5 de abril de 2009

Poder Mandala (IV)


Algunos amigos me dicen que escribo sobre las mandalas pero no digo que es una mandala; tienen razón porque empecé estos comentarios bajo el supuesto que el tema era conocido por todos.

Encontré unas notas guardadas desde la red hace varios años escritas por Javier Fernández Razo que dan una información satisfactoria y breve sobre las mandalas.

“Hace muchísimo tiempo, existía algo desprovisto de nombre y de forma desconocida que ocultaba el cielo y la tierra.

Al verlo los dioses, lo agarraron comprimiéndolo contra el suelo, con la cara hacia abajo. Una vez arrojado al suelo los dioses lo retuvieron pegado a este.

Brama hizo que los dioses lo ocuparan y lo llamó vastu purusha mandala”

Antiguo texto hindú


Para muchos, los mandalas son expresiones esotéricas, sin embargo su significado y origen está más allá, los mandalas son el intento del hombre por manifestar lo abstracto a través de lo concreto por medio del orden y la unificación.

En el hinduismo, en el tantra budista y en el budismo esotérico, el mandala es un diagrama cosmológico utilizado como foco y guía de la meditación.

Mandala en sánscrito, quiere decir círculo y es mediante esta forma con la que se pretende expresar el todo conocido, desde lo más mundano hasta lo más divino y espiritual, el mandala es pues una representación circular a modo de contenedor de un espacio sagrado, es un símbolo-objeto en el que lo disperso queda concretizado.

El hombre ha utilizado desde siempre el mandala como medio e instrumento para relacionarse con la realidad, para comprenderla y ordenarla; entendamos por realidad todo aquello que podemos percibir, intuir y comprender.

Un ejemplo de ello es el yin yang en el que se expresan todas las dualidades como femenino y masculino o positivo y negativo u otros símbolos conocidos que poseen gran significado como la cruz suástica, la rosa de los vientos, etc.


Desde este punto de vista mandala es sinónimo de orden, pero no debemos imaginárnoslo sólo en forma de dibujo, pues por ejemplo, en la India hay un gran número de bellos templos realizados en forma de mandalas.


Así pues son expuestos también a través de la arquitectura y la escultura, otro ejemplo claro es la música, el pentagrama es el resultado de un estudio geométrico cuyo génesis es el círculo, el pentagrama se basa en las líneas del sello salomónico (la estrella de cinco picos) y cada nota musical está directamente relacionada con una de las dimensiones de las líneas de la estrella.


Construir en mandala es la acción de organizar todos los elementos para que se interrelacionen creando un todo geométrico.

Pero la utilización del mandala no es únicamente un esquema cosmogónico exclusivo de la tradición oriental.

Aunque mandala sea una palabra de procedencia hindú su significado es círculo y lo que a él se refiere, quiere decir orden equidistante y generador de todas las formas geométricas sin importar el lugar y el tiempo donde se realicen.

En el neolítico cuando el hombre deja de ser nómada y adopta la vida sedentaria, tiene el suficiente tiempo para observar el comportamiento de la naturaleza y tiene la necesidad de representar su conocimiento en forma de mandala.



Un ejemplo muy claro es el de Stonehenge, en donde se puede ver claramente la disposición circular de los megalitos representando la cosmovisión de este periodo.

El mandala desde el punto de vista geométrico, es el origen de todo lo posible. El círculo es la figura más simple, y su comprensión requiere de un alto grado de abstracción del espacio, dentro de él podemos “labrar” cualquier otra figura.

Los mandalas tradicionales de la cosmovisión budista, tienen algunas constantes, por ejemplo: todos ellos parten visualmente de un origen llamado “bindu” y están conformados de las figuras más simples, como el círculo, el triángulo equilátero y el cuadrado que poseen un ritmo visual que se refiere a la posición que tienen en el plano de dibujo, por supuesto equilibrio (tiene la misma cantidad de elementos visuales partiendo de un eje de simetría) y la sensación de gravedad; al ser instrumentos guías de la meditación se pueden leer (desde el punto de vista del diseño) de dentro hacia fuera y en sentido contrario.

Cuando en la Grecia se concibe la noción de proporción perfecta, de todas sus partes y del todo, se comienzan a crear reglas geométricas de proporción como la llamada sección áurea la cual es considerada como un mandala.

La forma gráfica de poder ver esta relación, es la que diseñará Leonardo Da Vinci en su dibujo de las proporciones divinas.

Es precisamente en el renacimiento donde las obras de arte contienen un alto grado de proporcionalidad y por tanto de orden en la composición de todas sus partes individuales con el todo de la obra, por tanto se establece una relación inseparable con la génesis vandálica de la forma.

En conclusión, los mandalas son la consecuencia última del intento del hombre por imitar a la naturaleza en sus patrones de orden, mediante la armonía, el equilibrio y la unificación; dando forma a la realidad, la cual puede ser comprendida desde el centro de la misma, es decir, desde el “bindu” o del interior de quien la percibe.

viernes, 3 de abril de 2009

AMOR MANDALA (III)

“Cuando la materia alcanza su más ardiente pulsación se consuma el acontecimiento de la belleza. Ritmo es un vaivén paciente y sabio, lujurioso y creador.”
Tomado de “el tao de la música” de Carlos D. Fregtman.


Mencioné en la entrada anterior la estructura básica de las mandalas, una parte EXTERIOR, una INTERIOR y una tercera que se ubica en medio de lo interior y lo exterior que es la PARTE VISIBLE de la mandala, mientras las otras dos no son visibles.

La parte interior es como el centro de gravedad de la mandala y constituye la fuerza que unifica, mientras la exterior es la fuerza de la dispersión, esto es sumamente importante porque nos aporta el siguiente factor a tener en cuenta de las mandalas El MOVIMIENTO y EL RITMO o sea su PULSACION.

Sin duda este es el elemento más apasionante de las mandalas porque nos permite tocar el CORAZON de todo, nos permite conectar nuestro centro vital con el centro vital de todo, esta es la condición máxima de la comunicación vital porque al activar las comunicaciones desde los corazones nos hacemos conscientes del fluir de la fuerza más poderosa de todo lo existente EL AMOR.

Una persona ENAMORADA, de corazón EXALTADO se comunica y se conecta con el todo de una manera FESTIVA y LUMINOSA, siempre establece una DANZA con lo que mira y toca, siempre hay una CELEBRACION con lo que se relaciona.

Entrar a la casa de una persona enamorada es participar de su risa, beber y disfrutar con deleite de las purezas del paraíso donde vive. “No se puede creer en un dios que no sepa reír y no sepa bailar”.

Cuando aprendemos a mirar hacia el corazón vemos por reflejo los niveles de amor o la contaminación de desamor en todo lo que se nos relaciona: “…quien mira hacia fuera sueñaY quien mira hacia dentro despierta".

Por supuesto termino esta edición profundamente enamorado dejando estas citas tan interesantes tomadas de:
planocreativo.wordpress.com/2008/10/page/3/

“En la vida, todo es amor. Si uno ama está vivo, si crea amor,
las cosas buenas forzosamente llegan”
Ray Bradbury

“El amor es el arquitecto del universo”
Hesiodo

“Con el fin de crear debe haber una fuerza dinámica, y ¿qué fuerza es más potente que el amor?”
Igor Stravinski

miércoles, 1 de abril de 2009

El Poder Mandala (II)

“…He visto que las cosas
cuando buscan su pulso encuentran su vacío"
García Lorca.


Mandala significa en sánscrito círculo. No quisiera hablar de centro y círculo, porque ambos conceptos serían más útiles a la geometría y al ejercicio gráfico y representativo que a esta exposición filosófica.
Para introducirme en el tema tendré en cuenta las características fundamentales de las mandalas, lo exterior y lo interior y el medio que los comunica, o el medio que hace de puente entre ellos.


Lo exterior y lo interior de la mandala es el vacío, lo intangible en su sentido absoluto, LA NADA. Lo que comunica a estos dos vacíos es lo tangible e intangible, lo que nuestros sentidos y entendimiento pueden percibir y manejar. La diferencia principal que se puede establecer entre estos dos vacíos es que al uno lo sentimos como interior y al otro como exterior.


Este sentir lo interior y lo exterior de LA NADA es un proceso rítmico como lo es la respiración y lo es la pulsación de los corazones que regulan la circulación de fluidos; esto nos pone en presencia de UN ALGO que la instrumentación científica aún no puede mensurar ni dar cuenta de ello.
Este ALGO regula rítmicamente a través nuestro, el fluir de LA NADA desde nuestra “materialidad”.


Aquí estriba una de las diferencias fundamentales entre el conocimiento oriental y el occidental. Los pensadores occidentales han sido poco audaces para adentrarse en LA NADA, su arrojo sólo ha servido para chapotear muy cerca de su orilla con el salvavidas de lo cognoscible. La historia de la filosofía occidental ha sido un afincarse con pánico a la dimensión de lo “conocido” desde Sócrates hasta F. Nietzsche y M. Heidegger; pero ya volveré sobre esto en futuras ocasiones.
Hago la ligera mención anterior ya que nuestro universo espiritual oscila entre la seguridad de la ciencia y de la religión y entre ellas dos la del arte, pero una vez rota la burbuja de la seguridad y somos arrojados a las inmensidades de La NADA apelamos a los recursos de la LOCURA o del SUICIDIO, o a la angustia prolongada de toda una vida SIN SENTIDO. Ignorando que hay una alternativa, otro sendero que una vez emprendido nos colmará de gozo y afirmación máxima de vida. Y tal vez ese artilugio de las mandalas pueda ser la llave que nos abra la puerta a esas otras dimensiones.
"Solo se volverá clara tu visión
cuando puedas mirar
en tu propio corazón.
Porque quien mira hacia fuera sueña
Y quien mira hacia dentro despierta"
Carl Jung

El Poder Mandala (I)

Leyenda Güaraní


El Toborochi o sea el arbol del refugio.

Hace mucho tiempo, cuando los dioses vivían en la tierra como personas, los espíritus (Aña) de la oscuridad abusaban mucho de los primeros guaraníes, asesinaban a los hombres y se robaban a las mujeres.

En una pequeña aldea vivía una hermosa muchacha a la que llamaban Araverá "Destello en el cielo", hija del gran Cacique Ururutï Cóndor Blanco. Ella se había casado recientemente con el dios Colibrí (Chinu tumpa), y esperaba tener un hijo en muy poco tiempo, el mismo que se convertiría en el mejor Chamán (Paye) de la región, capaz de derrotar a todos los espíritus del mal.

Los Aña, al enterarse de la noticia, se propusieron matar sin miramiento a Araverá. Montados en sus caballos alados que lanzaban fuego por la boca se dirigieron hacia la aldea; pero Araverá, percatándose oportunamente del peligro escapó volando hacia los últimos confines del universo en su sillita voladora que le había regalado su esposo Colibrí.
Los Aña la perseguían por todas partes, en el fondo de las aguas, debajo de la tierra y más allá de las estrellas. Cuando la sillita voladora ya no podía soportar por mucho tiempo el peso de Araverá y su pequeña criatura, descendieron a la tierra y se ocultaron dentro de un Toborochi (Samou), los Aña pasaron de largo y nunca pudieron encontrarlo. Ahí adentro, Araverá tuvo a su hijo. El niño creció y vengó la maldad de los Aña, pero su madre se quedó en la barriga del Samou hasta hoy. De vez en cuando sale convertida en una hermosa flor para que los colibríes vengan a disfrutar de su néctar.