I
Varios
de quienes por alguna circunstancia han sufrido dolor físico
intenso, saben por experiencia lo que es estar en la delgada línea
entre la vida y la muerte, la bendición que es la atención
profesional calificada y oportuna, el analgésico en el momento y
cantidad precisas y las palabras y el calor solidario de quienes sin
el menor interés solo ayudan para aliviar el dolor.
Un evento similar sirvió para que reafirmara mi solidaridad y sentimiento con algunos niños que necesitan de cuidados médicos temporales y permanentes, y sirvió también para seguir construyendo y fortaleciendo ese ligamen humano sin protagonistas, anónimo, donde florece la satisfacción de saber que cualquier aporte contribuirá a muchas sonrisas que están superando el dolor y la enfermedad.
En principio no era mi intención mencionar el desprecio y asco que me produce quienes sin el menor escrúpulo quieren hacer su negocio particular con la salud pública, quienes mediante la corrupción desmantelan este sagrado derecho, mi intención es apartar esa clase de sentimientos y emociones, pero a veces es inevitable.
Uno de mis momentos más efusivos para el inicio de este año fue abrir una tarjeta que dice “!Gracias Padrino. Muchos Besos. Feliz Año Nuevo!” Hay una fotografía de una niña con una enfermera y las dos sonríen. Yo no sé quienes son, y ellas no saben quien soy ni en qué país vivo, pero sabemos que entre nosotros existe esa fuerza grandiosa que se llama SOLIDARIDAD.
Un evento similar sirvió para que reafirmara mi solidaridad y sentimiento con algunos niños que necesitan de cuidados médicos temporales y permanentes, y sirvió también para seguir construyendo y fortaleciendo ese ligamen humano sin protagonistas, anónimo, donde florece la satisfacción de saber que cualquier aporte contribuirá a muchas sonrisas que están superando el dolor y la enfermedad.
En principio no era mi intención mencionar el desprecio y asco que me produce quienes sin el menor escrúpulo quieren hacer su negocio particular con la salud pública, quienes mediante la corrupción desmantelan este sagrado derecho, mi intención es apartar esa clase de sentimientos y emociones, pero a veces es inevitable.
Uno de mis momentos más efusivos para el inicio de este año fue abrir una tarjeta que dice “!Gracias Padrino. Muchos Besos. Feliz Año Nuevo!” Hay una fotografía de una niña con una enfermera y las dos sonríen. Yo no sé quienes son, y ellas no saben quien soy ni en qué país vivo, pero sabemos que entre nosotros existe esa fuerza grandiosa que se llama SOLIDARIDAD.
II
Por
otra parte quisiera hacer notar, en medio de estos vertiginosos
cambios que vive la humanidad, que nuestra manera de saber y conocer
siempre está sujeta de vez en cuando a grandes cambios y
revoluciones.
Cuando el ser humano empezó a fabricar sus primeros instrumentos de madera y piedra hubo una gran metamorfosis, más tarde cuando Platón instauró su sistema idealista de pensamiento se da otra revolución que perdura con algunos sobresaltos hasta ahora donde nos empezamos a introducir en otro gran cambio.
Nadie sabe con exactitud como será, pero ya todos sentimos que algo sobreviene, y quienes estamos comprometidos en el oficio estético debemos estar alertas, pues sin la menor duda el arte en general no estará excento de esta gran revolución. Hay que estar atentos ja ja ja.
Cuando el ser humano empezó a fabricar sus primeros instrumentos de madera y piedra hubo una gran metamorfosis, más tarde cuando Platón instauró su sistema idealista de pensamiento se da otra revolución que perdura con algunos sobresaltos hasta ahora donde nos empezamos a introducir en otro gran cambio.
Nadie sabe con exactitud como será, pero ya todos sentimos que algo sobreviene, y quienes estamos comprometidos en el oficio estético debemos estar alertas, pues sin la menor duda el arte en general no estará excento de esta gran revolución. Hay que estar atentos ja ja ja.
Les
dejo entonces esta interesante entrevista de LLUIS AMIGUET al "Capitán Cyber" quien habla de una de las
posibles vías de transformación humana definitiva e irreversible.
III
Kevin Warwick,
Captain Cyber en los medios, ha movido por internet desde su cerebro en Nueva
York un brazo robótico en Inglaterra: ha conectado su red neuronal a la de su
señora para hablarse sin palabras.
Ha generado un cerebro con neuronas de
abortos humanos y se lo ha implantado a un robot que aprende y toma decisiones.
Sus pacientes de parkinson le agradecen sus avances en estimulación
electrocerebral.
Y explica que nuestro cuerpo -evolucionado para correr tras la
caza- engorda porque gana su sustento inmóvil ante pantallas (PC, tele, móvil,
iPad...).
Por eso me inquieta su profecía de que nuestros cerebros en red se
librarán de nuestros cuerpos:
"Nuestro cuerpo ya es un estorbo para nuestro cerebro"
Conecté mi
cerebro a un ordenador en Nueva York y envié sus impulsos a través de internet
a un brazo robótico en mi laboratorio de Inglaterra. Y ese brazo se movió. Y
pude sentirlo igual que el mío.
¿Para qué sirve
ese experimento?
Además de
perfeccionar brazos y piernas artificiales para quienes los han perdido,
piense, por ejemplo, en su cerebro en la Tierra y su cuerpo trabajando en la
Luna o Marte.
¿Me pagarían a mí
o a mi cuerpo?
¡Ahí esta el
problema! La gran incógnita del futuro es nuestra identidad. Hay otros: ¿cómo
se lleva con su pareja? ¿La escucha?
Siempre ha habido
quejas al respecto.
La mía, Irena,
también se quejaba. Estaba claro que teníamos un problema de comunicación. Así
que un día conectamos mi sistema nervioso a su mano y, cuando ella la movía, yo
recibía los impulsos en mi cerebro, y nos comunicábamos con código morse.
Y lo que se
ahorraban de teléfono.
Fue un modesto
homenaje a Morse. Porque recuerde que el inventor del telégrafo, Samuel Morse,
escribió hace casi dos siglos que con aquel invento quería "enviar señales
de un cerebro a otro cerebro".
Y lo logró.
No, porque topó
con la misma barrera que nosotros: la interfaz entre cerebros, el lenguaje.
Porque las neuronas se conectan on line con exactos impulsos electroquímicos.
pero para llegar de una mente a otra deben pasar por el arcaico lenguaje
humano.
Estamos
incomunicados por la lengua.
Comparado con lo
instantáneo y preciso de la transmisión en la red neuronal, nuestro lenguaje es
un código ambiguo e impreciso... Y hablar, ¡qué lenta y primitiva manera de
emitir y recibir ondas sonoras!
¿Tan maravilloso
sería conectar nuestros cerebros directamente sin lenguaje?
Trabajo con
cirujanos de Oxford para curar el parkinson. Conectamos los cerebros enfermos a
una inteligencia artificial que les proporciona un estímulo eléctrico que corrige
la disfunción que genera temblores.
Brillante.
Pero la solución
definitiva está en regenerar o incluso generar más cerebro con células
neuronales. Por eso mi apuesta favorita ahora es la metamorfosis de Kafka al
revés.
¿...?
Un robot que se
convierte poco a poco en humano y un día podrá explicar qué siente.
¿Cómo lo hacen?
Cultivamos
células de cerebro humano, las alimentamos hasta que crecen y espontáneamente
se conectan entre sí en red -momento mágico-; creamos así un cerebro que
responde a nuestros estímulos y... ¡aprende!
¿De dónde sacan
las neuronas?
Nos las vende una
empresa estadounidense que las extrae de abortos o embriones que no han
prosperado.
¿Y le ponen ese
cerebrito a un robot?
Y a ese robot le
enseñamos hasta que toma iniciativas relativamente autónomas.
¿Relativamente?
Porque depende de
nosotros: lo alimentamos. Pero ¿usted es totalmente autónomo?
Cerebro natural
en cuerpo artificial.
Artificial y
natural; virtual y real; biológico o robótico... Es ya lo mismo. Corregimos disfunciones
neuronales bioquímicas con implantes electrónicos. ¿Y acaso ese implante
corrector no es cerebro también?
¿Implantarán
memoria, recuerdos?
Sí. Por ahora
trabajamos para manipular la manifestación física de nuestra memoria.
Mis recuerdos son
mi identidad: si los borra, modifica o me añade, ¿quien soy?
Usted está
grabando esta conversación con su smartphone. El móvil ya es su memoria: da
igual que sus recuerdos estén en un chip de silicio y no en neuronas
biológicas.
¡Hay tanto de
nosotros en nuestros móviles como en nuestros cerebros!
Usted es su
memoria, y también está en el móvil, que guarda la charla y la pone en red.
Hoy vivimos más
ante pantallas (ordenador, móvil, teles...) que ante personas.
Las pantallas nos
dan compañía, trabajo para subsistir, sexo, información, estímulo: la vida es
la pantalla. No hay diferencia.
Para esa vida
necesito unos ojos enormes que pantallearían día y noche.
Es que nuestro
cuerpo ya es un impedimento para nuestro cerebro: nuestras neuronas se conectan
mejor en red que nuestras células. Por eso nuestro cuerpo hoy se engorda y
degrada: la obesidad, la diabetes... Pronto nuestros cerebros se librarán de
ellos.
No sé si es un
futuro estimulante.
Tampoco
necesitará ojos: cuando solucionemos el problema de las interfaces estaremos
conectados directamente a las redes sin pantallas. Enlazaremos directamente
nuestros sistemas neuronales. Y será un enorme avance, porque las conexiones
electroquímicas son más precisas y rápidas que la vieja sintaxis de sujetos y
predicados.
Suena a Matrix,
el filme de ciencia ficción en el que los cuerpos son ignorados.
Excepto en que
nuestro futuro en red no tiene protagonistas: la red diluye identidades, y eso
Hollywood no sabe reflejarlo, porque sin protagonistas no hay taquilla. Pero
nuestro destino cierto no es la identidad y la acción, sino la red y su
conexión.






























