lunes, 27 de octubre de 2008

OH, YES! de Natasha Mc Iver

"Comprar es más americano que pensar y yo soy más americano que ningún otro".
"Lo más hermoso de Tokio es McDonald's. Lo más hermoso de Estocolmo es McDonald's. Lo más hermoso de Florencia es McDonald's. Beijing y Moscú no tienen todavía nada hermoso".
A. Warhol.

El pulso de las pasiones, de la sensibilidad y de la vitalidad de una sociedad, se registra y se condensa en su expresión artística. Fue precisamente una pasión la que se encendió en la artista Natasha Mc Iver cuando se encontró con el verde de la naturaleza de este país. Fue un hechizo de golpe, tal cual como el golpe de la ola en las rocas, que la dejó flotando en una constelación de enigmas deliciosamente insolubles. Enigmas que ha ido plastificando a través de la pintura en diferentes series a modo de un juego vital. Así es como desde hace unos años atrás su espíritu brujo lanza a modo de sortilegio una serie de más de cinco cuadros bajo un estilo que ella llama Trop Pop para vincularse a la defensa de una naturaleza inocente que hoy sigue siendo agredida con toda brutalidad y cobardía.

Una de estas obras titulada OH, YES! fue acertadamente adquirida por el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica MADC y se expuso este mes de Octubre entre otras obras de la colección del museo en el evento “Horizontes Oblicuos”.

Esta composición se basa en un fondo amarillo mantequilla, con una línea gruesa en alto relieve en su parte inferior que atraviesa el cuadro a lo ancho, si dejáramos solo el fondo nos encontraríamos con un paisaje desierto así en la tierra como en el cielo sustentado en un horizonte que remarca la nostalgia de cualquier asomo de vida. Seguidamente aparecen dos monos y dos hombres en tonos totalmente grises, los hombres se ubican en los extremos mientras que los animales están alineados en forma pendular, este símbolo es ambivalente ya que por una lado son parte del paisaje natural, pero por otro, según sus gestos, armonizan su condición primaria con las muecas grotescas de angustia y a la vez de placer de los hombres, y esa posición de péndulo significa la brutalidad e ignorancia entrenada que mueve el mecanismo de todo el sistema como un reloj. En la superposición siguen las plantas y las flores claramente ordenadas en un patrón rítmico de paralelas diagonales formando una gran cuadrícula como una red donde están atrapados todos los elementos vivos del paisaje, red latente que impone un orden y comportamiento matemáticos y antinaturales. Es claro que la posición de los elementos masculinos en el cuadro es avasalladora tratando de dominar toda la escena, además están detrás de las flores en posición clara de poder viril y sus expresiones son exageradamente una mezcla zafia de náusea, angustia y de placer pero no de amor. Por el contrario las representaciones femeninas en tamaño incluso menor que la de los monos están sobre las plantas y las flores semejando muñecas protagonistas de la cándida y seductora sensualidad de las chicas pin ups.

La niña que mira apoyada desde uno de los hibiscus hacia abajo el letrero de OH, YES! le da una fuerza dramática a la tensión de la obra, porque recoge toda la inocencia en su mirada y la hace espectadora de un mercado que involucra lo degradante de la condición humana. Esta frase sirve como nombre de un club nocturno que se anuncia en el exterior del aeropuerto principal de Costa Rica y queda al lado de un museo nacional. Hay que recalcar las múltiples denuncias de medios internacionales sobre el negocio de la prostitución que se ejerce en este país, donde incluso menores de edad han sido afectados. Como se puede notar, la artista maneja el sarcasmo y la ironía como arma para desnudar formas de ser y de pensar que enferman a la humanidad y a la naturaleza. En las próximas dos obras complementaré a través de su interpretación otros elementos que hacen de esta propuesta pictórica una de las más ricas en narrativa plástica.


1 comentario:

Gustavo dijo...

Viejo Dilman:
Te canto y te celebro....me ha dado mucha alegría tu blog porque de esta manera podrémos nosotros, imples mortales terrenales, buscar el espiritu de tu sabiduría y, en mi caso, recordar con sabrosura aquéllas épocas en las que soliamos gozar de sabias discusiones.
El nombre del blog "verde que te quiero verde" me recordó aquélla antigua campaña ecológica que se inició en Colombia cuando aún respirabamos el aire enrarecido de aquél país; el diseño del blog me gusta y la introducción que haces a "Hoy es...Oh yes" muestra a un artista, tú, con la maduréz necesaria para encarar la interpretación de una obra de arte con la suficiente altura y conocimiento evitando el excesivo tecnicismo y el vocabulario rebuscado y, a veces, fanfarrón de algunos criticos de arte...te siento, siempre lo he sentido, todo un poeta deshojando una pintura, cada trazo lo conviertes en una metáfora cromática, la perspectiva se vuelve en tu palabra como una especie de viaje a un infinito contundente y la forma constituye el ejercicio vital que da vida a un universo pleno de un mundo de posibilidades al alcance de quien sea capáz de entenderlo o de interpretarlo según sus posibilidades.
Creo, viejo Dilman, que pronto tendrás a más de uno visitando tu blog...ya se lo he recomendado a algunos amigos acá en Suecia.
Sólo el arte nos puede salvar de la mediocridad humana.
Adelante querido hermano mío,

Gustavo