lunes, 14 de junio de 2010

…En un caracol pienso oír tu voz…

“Hasta el silencio tiene un orden…
Voy hacia dentro, un soplo me lleva…”

Dra. Gina Sibaja Q.(*)

Perdido como estoy en las fracturas de porcelana y el grafito de Plutón, decidí seguir al pie de la letra los consejos de mi amiga Carmiña y volví al mar en busca de las olas calmas.
Fiel a la misma espiral de la caracola de la tarde, a su gama de matices difuminados en lilas, fucsias y fantásticos tamarindos sobre los celestes que se desvanecían, bordé con mis huellas de pies descalzos el oro reverberante extendido en los espejos de las blancas arenas, hasta llegar al ápice: ¡El sol tocando el horizonte en su línea de plata!
Un ocaso de sol es una de las pruebas más evidentes de que el ritmo universal se sustenta en un devenir poético, no hay un verso más decisivo y a la vez preciso para indicar la diferencia entre el día y la noche con todas sus consecuencias y desafíos.
Maravilloso es observar y sentir como en un derroche de inocencia y belleza puras se da el espectáculo de multitud de cambios sin detenerse en ningún instante. Y maravilloso es dejarse llevar, flotar en este constante fluir, en este infinito correr de las olas…de “las olas calmas”



Ebrio hasta más no poder de esta abundancia y comunión universal no pude dormir temprano, entonces fui hasta el bar por un martini donde me esperaba otro gran regalo, una joven vocalista acompañada por una orquesta de ensueño interpretaba boleros de siempre y por siempre, extasiado y en trance solo me movía para aplaudir. Luego de varias piezas cantadas la muchacha dijo: ahora para su gusto y el nuestro interpretaré algunos boleros que ustedes me pidan, por reflejo grité, “Bella María de mi corazón”, con alguna vergüenza me di cuenta que fue la única voz que se oyó, pero valió mucho mi precipitación porque la cantante con una hermosa sonrisa que nunca olvidaré asintió complacida y miró al baterista y luego al trompeta y dijo, “Bella María de mi corazón” https://youtu.be/OBXd_Kyhi8M(**) entonces ese acorde inicial, que ahora me repica, me eleva de nuevo a la espiral de la caracola con entusiasmo ditirámbico y alciónico en busca del ápice “Hasta el silencio tiene un orden…Voy hacia dentro, un soplo me lleva…”

De vuelta a la cama y convencido esta vez que ya podría dormir, observé hacia el mar mientras pensaba que este delirio que me posee, que me empuja dando tumbos, que me hunde y saca a flote, que me hace pendular entre las fracturas de porcelana, el grafito de Plutón y las espirales del atardecer, de principio a fin se relaciona con la manifestación femenina del universo, doy un paso y caigo en la cuenta que el mar es una deidad femenina en la religión yoruba y entonces musito “…en las olas de este mar, sueño en la eternidad…” y me reafirmo y reivindico mi absoluto privilegio de haber nacido del más puro de los versos… https://youtu.be/I8X_XhRihyM
Notas:

(*) Gina Sibaja Q. es Máster en ciencias políticas de la Universidad Sorbona de París y Doctora en la misma ciencia de la Universidad de Costa Rica, muy joven se incorporó al cuerpo diplomático de este país y muy joven se retiró, actualmente es docente de la UCR en la facultad de ciencias políticas, le agradezco que haya cedido uno de sus aforismos inéditos para el epígrafe de esta edición.
(**) Esta canción también se titula como Bella María de mi alma, prefiero de mi corazón porque expresa mucho más pálpito de la carne, me sirvió para estructurar esta edición.
(***) Todas las fotos son bajadas de la red y nada tienen que ver con lo escrito aquí.

9 comentarios:

Nakrama dijo...

Qué tarde más mágica! Mar, silencio, colores muriendo... Son los regalos del Universo que cautivan a las almas receptivas. Me he transportado a través de tus palabras y hasta puedo sentir el martini en mi garganta... Gracias por compartir, en esta mañana de martes, estas letras llenas de vida.
Un saludo

Gustavo Figueroa V. dijo...

Esta entrada te confirma en lo que eres: un poeta filósofo o, al contrario, un filósofo poeta.
Con qué elegancia y qué estilo entretejes este poema, con una prosa limpia e impresionante.
Digo poema porque para mi lo es....tomo algunos ejemplos muy bellos: ” Perdido como estoy en las fracturas de porcelana y el grafito de Plutón...”
“Fiel a la misma espiral de la caracola de la tarde, a su gama de matices difuminados en lilas, fucsias y fantásticos tamarindos sobre los celestes que se desvanecían, bordé con mis huellas de pies descalzos el oro reverberante extendido en los espejos de las blancas arenas, hasta llegar al ápice: ¡El sol tocando el horizonte en su línea de plata!”
“Ebrio hasta más no poder de esta abundancia y comunión universal no pude dormir temprano...”

El ocaso, Ay, viejo Dilman, ese justo momento en el que en la linea del horizonte se encuentran el día y la noche, el Astro Rey con la oscuridad, y en un instante pletórico de tonos naranjas resplandecientes, nos muestran, ante nuestros ojos, cómo es posible la unión de los contrarios, el amor hecho en una linea plateada del Universo, la fugaz entrega natural de esas dos maravillas del asombroso infinito. Ese ocaso que yo he observado desde un crucero por el Báltico y que tengo pegado en la retina de mis ojos como un feliz momento de mi vida.
Y el mar, para algunos la mar...hasta suena más poético decir la mar, tiene esa magia sorprendente que nos hechiza y nos hace volver los ojos hacia ella para ver su espectáculo de olas como palmeras de agua que vienen y van al ritmo de su intensidad natural o al ritmo de un verso que se escribe en un momento de plenilunio.
Y la música, otro poema, que se desliza por los oídos hacia el interior del alma y enloquece a un corazón que palpita ebrio de tantos sentimientos, de un corazón que se maravilla de su esencia de poeta.
Viejo Dilman, te aplaudo con frenesí!

Myriam dijo...

hehehehe, el martini y la vocalistas: dos buenas compañias para una noche de insomnio....

rafamatungo dijo...

me gustó mucho lo que leí en esta entrada!
en comunión con el universo...
saludos desde la patagonia argentina.

Marianí dijo...

Para una amante apasionada del mar, las caracolas, los atardeceres, la sensación única de la arena bajo los pies descalzos, no fué difícil dejarse llevar, flotar en esta maravillosa narración, en esta comunión universal desbordada.

Gracias Dilman ¡Extraordinario!

Un fuerte abrazo

Clara dijo...

Qué belleza¡¡¡

Tus palabras nos trasportan a esos momentos de comunión,misticos, mágicos,etc. Qué establecemos con el ...La mar en femenino como la denominan los pescadores (los que la rozan intimamente todos los días).
“…en las olas de este mar, sueño en la eternidad…
Nos regalas palabras y sobre todo ese ocaso,que nos acerca a la música y la poesía. Nos tomamos el martiní y escuchamos el bolero.
Un abrazo

Poetiza dijo...

Que belleza de imagenes en tus letras, te dejo un saludo y beso, cuidate. Fue un placer.

Chaves Casanova dijo...

mmm todo un deleite...gracias

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amigo Dilman,

Percibo en esta exposición tuya la esencia misma de lo que eres, a mi entender: una especie de Filósofo Presocrático, que se queda maravillado ante lo evidente, ante lo que los demás, por evidente, no perciben. Y es que, como ya dijo Sófocles en su Antígona (verso 322): Muchos son los prodigios, pero no hay nada más prodigioso que el ser humano. En lo evidente es donde está la maravilla. El Sol que nos alumbra cada día es la mayor de las maravillas.

En otro orden de cosas: quedo muy satisfecho de que hayas puesto el texto de Ovidio en tu columna lateral, como homenaje a José Saramago.

Desde la otra orilla del Océano, te envío un gran abrazo,

Antonio