viernes, 25 de junio de 2010

Las ideas nacen dulces y envejecen feroces


Cito este fragmento de una charla entre Borges y Sábato, charla entre muchas otras que los escritores sostuvieron expresando coincidencias y también diferencias siempre en el marco de una gran sabiduría y cultura. Pienso que el humor y la ironía kierkeegardiana afloran en estos diálogos, recursos que solo quienes llegan a la dimensión de artistas pueden emplear como virtud para cultivar sabiduría y no agresión.
Por otra parte he de aclarar que no soy budista, ni practico ni profeso ninguna religión, estuve obligado a leer y estudiar sobre esta disciplina luego de emprender los estudios sobre Nietzsche que a su vez hizo una interpretación de Schopenhauer quien basó parte de su filosofía en el budismo. Esto naturalmente me transformó y abrió para mi panoramas diferentes tanto de interpretación como de reflexión y de SER.


Charla entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato (fragmento)

(...)
- Borges: No se que escritor dijo: "Las ideas nacen dulces y envejecen feroces"

- Sábato: ¡Hermosa frase! Además son siempre los pensadores los que mueven la historia.

- Borges: Pienso que toda la historia de la humanidad puede haber comenzado en forma intrascendente, en charla de café, en cosas así, ¿no?

- Sábato: Perdone que me quede tocado por esa frase que usted cito. Recordemos las cosas feroces que se hicieron en nombre del Evangelio. Y las atrocidades que hizo Stalin en nombre del Manifiesto Comunista.

- Borges: ¡Que extraño!... nada de eso ha ocurrido con el Budismo.

- Sábato: (Con tono escéptico) Pero dígame, Borges, ¿A usted le interesa el Budismo en serio?. Quiero decir como religión. ¿Ó sólo le importa como género literario?

- Borges: Me parece ligeramente menos imposible que el cristianismo (ríen). Bueno, quizás crea en el Karma. Ahora, que haya cielo e infierno, eso no.

Por un instante las risas se confunden con las palabras. Los dos se divierten

¿Y qué opina de Dios, Borges?

- Borges: (Solemnemente irónico) ¡Es la máxima creación de la literatura fantástica!. Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología. La idea de un ser perfecto, omnipotente, todopoderoso es realmente fantástica.

- Sábato: Si, pero podría ser un Dios imperfecto. Un Dios que no puede manejar bien el asunto, que no haya podido impedir los terremotos. O un Dios que se duerme y tiene pesadillas o accesos de locura: serían las pestes, las catástrofes....

- Borges: O nosotros (Se ríen). No sé si fue Bernard Shaw que dijo: "Dios esta haciéndose"

- Sábato: Es un poco la idea de Strindberg, la idea de un Dios histórico. De todas maneras las cosas malas no prueban la inexistencia de Dios, ni siquiera la de un Dios perfecto. Usted acaba de insinuar que cree más bien en los budistas. Si un niño muere, de modo aparentemente injusto, puede ser que esté pagando la culpa de una vida anterior. También puede ser que no entendamos los designios divinos, (que pertenecen a un mundo transfinito).

- Borges: Eso coincide con los últimos capítulos del libro de Job.

- Sábato: Pero dígame, Borges, si no cree en Dios ¿Por qué escribe tantas historias teológicas?

- Borges: Es que creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del género.

- Sábato: Entonces, suponiendo que fuera el Gran Bibliotecario Universal, ese bibliotecario que toda la vida soñó ser. Borges pondría en el primer lugar la Biblia, no?

- Borges: Y sobre todo un libro como Summa Teológica. Es una obra fantástica muy superior a la de Wells.
(...)

7 comentarios:

Myriam dijo...

El comentario de Sábado era para esta entrada, recordando su natalicio el 24 de Junio hace casi 100 años atrás.

Myriam dijo...

Dilman, antes de irme de tu blog, en el que parece que me he estacionado una eternidad, te pido que no dejes comentar en esta entrada:

http://deamoresyrelaciones.blogspot.com/2010/06/abriendo-ventanas.html

Gracias y buen fin de semana.

Nakrama dijo...

Je, je... coincido con Borges, aunque el tema despierta mucho mi curiosidad...
Puedo imaginar un Dios que se compone de cada uno de nosotros, por tanto, un Dios imperfecto, o como aquí se dice, "un Dios que se está creando". Quizás todos llevemos una parte de ese Dios omnipotente dentro de nuestro espíritu creador, y dependiendo del enfoque que le demos podemos llegar a ser muy constructivos o en el peor de los casos, todo lo contrario.
Pero por otro lado, ¿qué es lo que configura la idea de perfección? ¿Sólo el lado bueno-positivo-constructivo de las cosas o más bien "el todo"? ¿Qué es más perfecto, una moneda entera, con sus dos caras, o sólo una cara incompleta?
Me pierdo en mis reflexiones. Gracias por esta entrada, la he disfrutado mucho.

Gustavo Figueroa V. dijo...

El diálogo constructivo y a la vez culto, con discrepancias pero a la vez cordial y jocoso nos muestran la altura de la trascendencia del ser humano; Bórges y Sábato son un gran ejemplo de lo anterior y nada mejor que ese diálogo que nos regala Dilman en esta entrada; un tema siempre apasionante como controvertido es el de Dios, su existencia, su omnipotencia...las religiones y sus diferentes interpretaciones teológicas. La sabiduría de estos dos grandes del pensamiento humano queda plasmada a lo largo de este diálogo, conspicuo, ágil y sorprendentemente hermoso...por un momento dejo volar mi imaginación hacia el pasado esplendoroso de los griegos y me parece estar leyendo aquéllos diálogos de Platón.
Un abrazo filósofo.

Nahuel dijo...

Hola, amigo, como estas?? Muchas gracias por pasarte por mi blog y compartir conmigo esas historias oscuras, jaja! El texto que publicaste hoy me dio mucho placer, una charla entre dos GRANDES ESCRITORES hablando de temas tan delicados, como la religió! Un lujo, un deleite y me voy despidiendo con un fuerte abrazo y una pregunta: que es eso de "egonauta"? Besos

Ñoco Le Bolo dijo...


Me encanta la idea de la teología como literatura fantástica. Eso creo que es... tan fantástica que sólo ella se constituye en un subgénero que sobrepasa al género.

Saludos

CR & LMA
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EVA MAGALLANES dijo...

Quedè con gusto a poco!, es que una "conversa" entre estos dos no puede ser otra "cosa" que entretenida, esclarecedora a la vez que oscura, crìtica, creativa, àcida... en fin ¡dan ganas de seguir "escuchando" y màs ganas de "meter la cuchara" como se dice en mi paìs.
A mi me encanta el Budismo, precisamente porque allì no hay dios, lo que hay es un mètodo para encontrar al Ser al interior de cada cual y herramientas para combatir al sufrimiento que nos causa el ego.
Te dejo cariños!