martes, 17 de mayo de 2011

Nuestro cerebro aún no se entiende a sí mismo


Scarlett Johansson

Entrevista de Lluís Amiguet a Ignacio Morgado  catedrático de Psicobiología de la Universitat Autònoma de Barcelona



Saber los límites
Hace frío y huele a formol.
La mano del doctor Morgado sostiene ante mis ojos una inquietante masa gris.
Es un cerebro humano donado a la ciencia.
“¿Cómo -se pregunta hamletiano Morgado- este mero trozo de carne puede convertirse en pensamiento?”
Y resuena en la cámara su respuesta sabia e inesperada: “Llevo toda una vida dedicado a responder esta pregunta y no es que no tenga respuesta...
Es que no tengo ni una hipótesis.”
Después, más sabio aún,  concluye que el secreto del bienestar es conocer y aceptar tus límites, aunque aspires con realismo a superarlos, y me temo que, por ahora, la neurociencia tampoco ha logrado curar ninguna de las grandes enfermedades mentales.
Foto de Ignacio Morgado por Gemma Miraida


Llevo toda una vida pensando el cerebro...

¿Y...?
Ha llegado la hora de reconocer lo que no podemos explicar.

Un ejercicio muy sano.
El único posible ante el gran problema: ¿cómo esa masa de carne que es nuestro cerebro se convierte en pensamiento?...

¿Y no tenemos alguna teoría?
Ni siquiera hipótesis.

¿Ninguna, aunque sea peregrina?
Ninguna seria. En cambio, si usted me preguntara: ¿hay vida en otros planetas? Podría aventurar hipótesis: que los marcianos son verdes o amarillos... Pero sobre cómo lo objetivo se convierte en subjetivo, ni eso.

Conclusión...
Pues que ante el enigma del cerebro y la subjetividad somos como un mico que tratara de resolver ecuaciones.

Hay monos muy listos.
Pero ninguno sabe resolver una raíz cuadrada, y ¿sabe por qué?

¿...?
Porque no le hace falta para adaptarse a su medio. ¿Un mono es inteligente?

¿...?
¿Inteligente para qué? Lo es para vivir en la selva, pero no para las ecuaciones. Al hombre le pasa igual: no necesita entender el cambio de la materia al pensamiento para adaptarse al medio y, por eso, no hemos evolucionado hasta comprenderlo.

¿Y no lo comprenderemos nunca?
Sólo si lo necesitáramos para adaptarnos. Porque eso es nuestro cerebro: un eficiente órgano de adaptación al medio. Si nuestro medio no estuviera en perpetuo cambio, no tendríamos cerebro: bastaría un mero sistema automático de respuestas inconscientes.

Vivir es un problema sólo si lo piensas.
La teoría de la evolución ilumina toda la neurociencia y explica los porqués, pero no es tan buena para revelar los cómos.

Y de paso se lleva a Dios por delante.
Deploro la arrogancia de los científicos que ridiculizan la fe ajena sin ofrecer al creyente otra alternativa para esa parte de su vida. Si Dios existe para tantos es porque les ayuda a adaptarse a una existencia dura.

Dios es una emoción muy útil.
Y las emociones son como atajos en la cadena de razonamiento. Usted apenas ve las rayas de un tigre y ya está corriendo sin haber llegado a razonar “rayas, luego tigre, luego peligro, luego corro...”. Así salvamos la vida.

O nos pegamos un susto tonto.
Las emociones forman parte de la respuesta cerebral a los desafíos del medio. El secreto del equilibro no es reprimirlas, sino aprender a gestionarlas utilizando la razón.

Por ejemplo.
Ser un celoso es evitable; sentir celos, no.

Es más fácil decirlo que conseguirlo.
Si comprendemos la utilidad de nuestras emociones y su sentido bioevolutivo profundo, nos será más fácil controlarlas.

¿Por qué sentimos celos?
Quizá para evitar invertir recursos en la cría de un descendiente que no lleve nuestros propios genes. Los celos de las señoras, en cambio, intentan evitar que el macho los invierta en otras hembras y sus progenies.

Palabra de Darwin.
Podríamos describir así con facilidad la utilidad evolutiva de cada una de nuestras emociones: amor, odio, envidia, miedo, admiración, y las conductas que procuran: fidelidad, obediencia, temor...

¿No existe ninguna emoción inútil?
La emoción misma suele ser útil, pero existen reacciones inútiles y nocivas a esas emociones. El arsenal bioquímico que las emociones desencadenan en nuestro cuerpo sirve a nuestra adaptación, pero sólo si aprendemos a modularlo. Las emociones útiles en las cavernas debemos aprender a canalizarlas en una cena de gala.

¿Todos sentimos igual?
No, nacemos con reactividad emocional diferente y aprendemos o no a controlar y expresar nuestras respuestas emocionales.

Inteligencia emocional, supongo
Y el desajuste emocional acaba siendo una falta de adaptación al medio.

¿Cómo?
Cuando usted ambiciona más de lo que puede conseguir, genera estrés. Por eso, el secreto de la tranquilidad es ser consciente de tus límites y aprender a modular en consonancia tus emociones.

No enamorarse de Scarlett Johansson.
Enamorarse, ¿por qué no? Eso es perfectamente posible, otra cosa es pretenderla. Si es demasiado ambicioso o soberbio o las dos cosas, sus emociones le empujarán más allá de lo que puede ofrecerle la realidad.

¿Eso es estrés?
Y el origen de todas las frustraciones.

¿Estas ratas suyas le enseñan cosas?
Cada día. Somos pioneros en estimulación eléctrica intracraneal. Mediante pequeñas descargas eléctricas mejoramos su capacidad de aprendizaje y memoria.

¿Cómo?
Según sus reacciones, las clasificamos en mejores y peores para aprender. Con el estímulo adecuado las ratas menos hábiles o incluso las más viejas y enfermas... ¡hasta llegan a superar a las más jóvenes y capaces! Demostramos así que la estimulación puede vencer a la vejez y la enfermedad.

¿Nos sirve a los humanos?
Estos resultados servirán para fundar experimentos similares hasta lograr aplicar estímulos farmacológicos a la memoria y aprendizaje en personas.

5 comentarios:

Clara dijo...

Un post increible, se puede decir emocionante...creo que sí.Son muchos retos los que se plantean. Modular nuestras emociones,vivirlas como amigas.Ser consciente de lo que que podemos y lo que queremos.Vivir con calidad supone estimulación y en el reto farmacológico ....se estan dando pasos asombroso en el enfermedades como el alzheimer, TOC;hiperactividad.
Un abrazo

soylauraO dijo...

El razonamiento es un mecanismo que permite adaptar el medio ambiente a los humanos. Somos el único animal que se enorgullese de encontrar "soluciones" a problemas que antes no existían.
La biología natural compone gases, líquidos y sólidos; tal vez, algún día se descubra que los pensamientos son otra forma de materia que el hombre es capaz de crear,acumular y transmitir genéticamente y por sistema cultural. Tal vez, tenga algo que ver con el plasma y la aurora boreal, con el alma del universo que nace en nuestro cuerpo animal y sale para comunicarnos con los otros universos de cada cuerpo humanos.
¿Qué es el cerebro? una maravilla, una magia rebelde... una muestra natural de que no todo puede desarmarse para ver cómo funciona, una máquina biológica cercana a la perfección... el titiritero de nuestra función privada.
http://enfugayremolino.blogspot.com/

EVA MAGALLANES dijo...

Aplausos, aplausos, aplausos... de esta conversación requerimos. Lo que nos define es absolutamente inaprensible... a menos que evolucionemos... y esa evolución No radica en la razón. Me encanta el "tema" de las emociones pues tal y como se refleja en este post allí radica el enigma de la esencia humana. En lo personal, haber aprendido a a conectarme con ellas, haber aprendido a comprenderlas... simplemente, me cambió la vida. Y sí, que esa masa informe que parece un desecho sea nuestra alma es un misterio más grande que dios o que los dioses.
Mis beso y siempre mi alegría y mi gratitud por el contacto que mantenemos desde hace un buen tiempo ya.
pd: A Helena Clásica la he visitado anteriormente pero no ha habido respuesta. Una lástima pues es un buen blog.

Recomenzar dijo...

Sos alguien inteligente me gusta tu escrito lleno de experiencia de alguien que sabe lo que es vivir Vine de Gizz, me gustó tu comentario..real maduro...
te dejo dos besos cerca del umbral de tu blog un jazmin para que me recuerdes ja!!!!!!!!!!!!

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Muy interesante entrevista. Raelmente, como todo consiste en la adaptación al medio, no necesitamos saber cómo funciona nuestro cerebro. Lo importante es que funcione bien.

Gracias, amigo Aristos, por poner a nuestro alcance esta primicia.

Antonio