lunes, 19 de marzo de 2012

Demian - Introducción

Herman Hesse

Para contar mi historia tengo que empezar muy atrás. De ser posible, me tendría que remontar todavía más, hasta mis primeros años de infancia, e incluso quizá, hasta la lejanía de mis antepasados.

Los poetas, cuando escriben novelas, se inclinan a actuar como si fuesen Dios y pudieran dominar totalmente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si Dios se las hubiese contado, sin ningún velo, manifestando, en todo momento, su más íntima esencia.

Yo no soy capaz de hacerlo, como tampoco los poetas pueden.

Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hombre: no la de un hombre ficticio, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único y vivo.

Hoy, como nunca antes, no sabemos lo que esto significa, un hombre realmente vivo, y se lleva a morir a millares de seres humanos bajo el fuego, cada uno de los cuales es una creación valiosa y única de la naturaleza.

Si no fuéramos algo más que seres únicos, sería fácil hacernos desaparecer del mundo con una bala de fusil, y entonces no tendría sentido contar historias.

Pero cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular.
 
Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención.

En cada hombre se ha hecho forma el espíritu, en cada uno hay una criatura que sufre, en cada uno de ellos es crucificado un redentor.

Hoy, muy pocos saben lo que es el hombre, tal vez lo presienten algunos y éstos mueren más aliviados, como yo moriré cuando termine de relatar esta historia.

No puedo adjudicarme el título de sabio.

He sido un hombre que busca, y sigue buscando, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que comienzo a escuchar las enseñanzas de mi sangre.

Mi historia no es agradable, ni es dulce ni armoniosa, pues no es una historia inventada. Tiene un sabor a insensatez, a locura, a confusión y sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren decirse mentiras a sí mismos.

La vida de cada hombre, es un sendero que lleva hacia sí mismo la huella de un camino. Nunca un hombre, ha sido por completo él mismo pero todos tienen la aspiración de llegar a serlo, uno en las tinieblas, otros con un rayo de luz, cada uno como puede.

Todos llevan consigo hasta el final, las viscosidades y cáscaras de un huevo primordial.

Algunos no llegan jamás a ser hombres, siguen siendo rana, ardilla o tal vez hormiga. Otros son mitad pez, y mitad hombre.

Pero cada uno es un ímpetu de la naturaliza hacia el hombre.

Y todos tenemos un origen común: la madre; todos procedemos de la misma montaña; pero cada uno, tiene su propia meta -como una proyección e impulso desde lo más hondo-, a su propio fin.

Podemos entendernos unos a otros, pero comprendernos sólo cada uno lo puede hacer consigo mismo.

19 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me has refrescado la memoria, querido Aristos, que era muy cría cuando leí Demian.
¿Sabes? Ahora, quizá por el tiempo transcurrido, lo he leído con otros ojos. Uf..., y es que cuando lees algo y lo relees mucho después puede resultarte nuevo, por eso que decía Neruda: "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".

Un abrazo muy grandote, y no te montes muchas historias con mi miedo escénico o mi pelea con los espejos, que es real y cierta. Sacar cosas tan propias me daba "no sé qué", me afilaba el espíritu crítico y me hacía estallar en risas, porque si no me río, no me luce, y si es de mí misma tanto mejor. En fin, que mientras no tenga un manager, me veo haciendo semejantes patochadas, porque hace dos años y pico que me cansé de vivir de puertas para adentro (en lo que a lo que escribo se refiere, claro).
Miles de abrazos más por tu paciencia y el uso de tu hermoso espacio.

Alicia María Abatilli dijo...

Esta entrada produce un encuentro mágico, una coincidencia singular.
Herman y su sensibilidad, igual que la tuya al compartirla.
No sé si los poetas escriben novelas creyéndose Dios. Ojalá así fuese, leeríamos cosas maravillosas, quizás.
Pero son opiniones.
Un abrazo

Laura Uve dijo...

Hace años leí gran parte de las obras de Herman Hesse. Hace poco vi un comentario en otro blog sobre una obra suya y me entraron ganas de releer algo... leyendo tu entrada podría ser el Demian. De esta forma podría volver a disfrutar con Emil Sinclair y su mundo de la luz y contemplar como Max Demian intenta llevarlo por el camino del auto-razonamiento....

No me extraña que esta obra te guste puesto que se refleja la época y con ella Nietzsche y el psicoanálisis.........

De la introducción me gusta especialmente cómo remarca el carácter único del ser humano.
El hombre que busca escuchando las enseñanzas de la sangre. Y muy especialmente me gusta esa aventura de no querer mentirse a si mismo... muy arriesgado pero a la vez muy enriquecedor para llegar a la esencia del "ser-persona".

Me quedo pensando en esa afirmación de que tenemos el mismo origen pero cada uno tiene su propia meta.

Muy bonitas las ilustraciones, la primera no la conozco..., la segunda es de Dali ¿verdad? y la tercera una parte del Jardín de las Delicias...

Un abrazo!!

soylauraO dijo...

Desde la complejidad del ser el sendero propio es un acercamiento hacia la meta privada, la esencia sencilla y original común a todos. Hace poco he leído que todos los seres estamos formados con los mismos ingredientes; lo que nos hace únicos es la proporción constitutiva que aporta cada uno de ellos. Tendré que buscar a Hesse
http://enfugayremolino.blogspot.com.ar/

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja amiga Isabel esto es lo bueno y maravilloso de conversar con artistas, el acto más cotidiano se transforma (¿metamorfosea?) en una auténtica aventura que nunca acaba o si acaba y se desvanece es en aras para que surja una nueva (¿principio de eternidad?ja ja ja, si sí aunque suene raro, abandonamos una crisálida mediante un drama, luego de volar libres por un tiempo retornamos a otra, el proceso se repite y se repite, hasta que abandonamos la crisálida de las crisálidas, ¿se seguirá repitiendo el proceso? hay quienes hablan de eso, pero lo dejamos pendiente...ja ja ja)Una de las tantas funciones de mirarnos al espejo es seleccionar la máscara que usaremos en el carnaval del día o en "La Comedia Humana" o porqué no en la "Divina Comedia" esto es un acto que puede ser fácil pues hay muchos expertos y consejeros que tienen las cantidades suficientes de patrones y modelos mas sus infinitas combinaciones y alguna calzará a nuestro capricho y gusto (recuerdo a Gabo "todos tenemos una vida pública, una vida privada y una vida secreta" y allí siempre habrá una máscara que nos encantará más que las otras, lo importante es no quedar subyugado a una sola, hay que variar y si a cada una le podemos dar una historia, un guión de carnaval, no hay alternativa: seremos felices!!! ja ja ja.
Mirarse al espejo es además tener la tentación a sucumbir hacia una caída o entrada en nosotros mismos para contemplar y tantear nuestro a b c de espíritu y vida y llegar a ese punto que nos muestra H. Hesse " Podemos entendernos unos a otros, pero comprendernos sólo cada uno lo puede hacer consigo mismo." Y de allí entonces caminar a placer no sólo sobre la tierra sino por todo el universo... Dejo aquí porque sino...
Por favor no te nos vayas a perder, quiero decir no vayas a dejar de escribir.
"...cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular."
Todos los abrazos necesarios para celebrar esas fiestas venideras querida escritora!!!

Aristos Veyrud dijo...

Quien aquí entra no se salva de mi abrazo de recibimiento querida Alicia María Abatilli ja ja ja, el ritual del arte tiene en una de sus virtudes ser el camino inverso al proceso de la verdad, así que tu opinión es tan valedera como la del mismo H. Hesse. Tengo entendido que el se refiere a un segmento de poetas, y no a todos. H. Hesse no puede escapar a ser el mismo un poeta cuando escribe, este texto tiene mucho de poesía antes que narrativa.
Bueno son cosas que entre artistas podemos comprender ja ja ja, en provecho de potenciar y magnificar la vida, la belleza y el amor aquí en la tierra.
Gracias por tu visita que recibo con alegría.
Mi abrazo Poeta!!!

Aristos Veyrud dijo...

La primera pintura es otro detalle de "El Jardín de las delicias" que está en el panel central del tríptico, se ubica con mucha facilidad pues es la segunda figura de izquierda a derecha que aparece en los cielos de la obra.

Bueno luego de este seminario de posmodernidad ja ja ja, he tenido que volver sobre el romanticismo, H. Hesse, y hasta el mismo Maquiavelo con su Príncipe han llegado a la fiesta ja ja ja por aquí pasó también Incitatus!!! ja ja ja

La vida fluye a través de ritmos, es un péndulo entre una cosa y otra entre algo y algo "¿Qué es ese intervalo que hay entre mi y mi?" y todos los péndulos tienen un punto de soporte, un punto de apoyo, un principio. El principio de todos los humanos no es muy diferente entre si. Todos tenemos ese mismo impulso desde la misma profundidad o desde el mismo abismo...
Y desde esa sencillo pendular entre un arriba y un abajo, entre un adentro y un afuera, desde ese principio binario se dan las infinitas diferencias entre todos los humanos habidos y por haber. Tal es la riqueza de la que somos herederos, y así nos asfixiamos en una o dos metáforas de vida!!! Esa es la pobreza en la que hemos sido formados y en la que siempre hemos creído!!!

Por fortuna "tenemos el arte para no perecer en la verdad" ja ja ja.

Un inmenso abrazo querida Laura Uve!!!

Aristos Veyrud dijo...

No puedo pasar por alto esto, fíjate Laura Uve en el detalle de la composición de los ríos que desembocan en una corriente mayor, luego compara la composición de Van Gogh del "Campo con cuervos"...
Y no me preguntes nada, solo observa.

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja soylauraO excelente que emprendas esa búsqueda o reencuentro con H. Hesse, es un escritor que aporta profundidad, estilo, razonamiento y sobre todo mucha interioridad aparte de tantas otras invaluables riquezas que los artistas de hoy pueden aprovechar.
Tu opinión está en sintonía con el comentario que hago al comentario de Laura Uve.
Gracias por tu aporte y comentario Poeta!!!

Adriana Alba dijo...

Uyyy cuàntos recuerdos...

Hace muchos años leì Demian y creo que a todos nos ha marcado en algùn punto.

Siempre me gustò Hesse por su manera sencilla y prìstina de decir las cosas, comparto la idea de que cada ser humano es ùnico y especial y que unicamente buceando en nuestro interior con verdad y valentìa encontraremos muchas respuestas.

Las pinturas estupendas, coronan y complementan tu entrada.

Un sùper abrazo querido amigo Aristos y gracias por compartir con nosotros tan bello post.

Clara dijo...

Leer a Herman Hess en un periodo postadolescente,significaba respirar,encontrar las palabras exactas,reconocer que las diferencias formaban parte del vivir,que el riesgo también era arrojo,que nuestra vida era interesante porque era nuestra,que mirar hacia dentro formaba parte de encontrar el rumbo.En fin¡,cual abuelita he hecho una regresión...
Un abrazo

Aristos Veyrud dijo...

La vida misma de este escritor es un ejemplo maravilloso de afirmación. Estudioso a profundidad de F. Nietzsche, del budismo, de S. Freud y paciente de C. Jung algo tenía que decir y dejar de herencia a la humanidad ja ja ja.
Gracias por tu visita amiga Adriana Alba y recibe mi gran abrazo!!!

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja gracias por tus regresiones abuelita ja ja ja. Sobre todo esas de que nuestra vida es interesante porque es nuestra y mirar hacia dentro es encontrar el rumbo; como para escribir toda una enciclopedia con estos dos principios!!!
Un gran abrazo amiga Clara!!!

RECOMENZAR dijo...

Maravilloso comienzo .
No he leido el libro, ni pienso leerlo
...prefiero encontrarme con tus palabras y renacer con ellas a traves ....y mientras te leo

Aristos Veyrud dijo...

Fantástica preferencia Mucha ja ja ja...ya sabes soy un libro abierto, único ¿y sacro?

H. Hesse es para muchos un "maravilloso comienzo"

Un abrazo querida Mucha!!!

fus dijo...

Leì Demian en mi tiempo de estudiante y recuerdo aquellas tardes cuando nos reuniamos en torno a una mesa con cafè y tabaco y comentàbamos los escritos de Herman Hesse como Demian. El Lobo Estepario, Sidharta, Bajo las Ruedas...etc. que tiempos aquellos unas de las chicas de aquella època es hoy mi mujer...todo los demàs nos seguimos viendo y mantenemos aquella amistad que nos uniò, con la literatura de Herman Hesse.

un abrazo

fus

teca dijo...

Em busca de si mesmo... Herman Hesse foi leitura constante em minha adolescência... que bom rememorar alguns conceitos adormecidos.
Beijo com flores, borboletas e amizade.

ñOCO Le bOLO dijo...


· Todos somos Uno, todos somos Gaia... y a Gaia retornaremos.
Nunca conseguí terminar Demian.

· un abrazo

CR & LMA
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elena clásica dijo...

Un texto fantástico como la es la novela "Demian" de Herman Hesse, seguramente una de los pocas obras luminosas de este autor que tanto habla de desesperación y sufrimiento.

Hay una reflexión que me encanta, a la que también se refiere Erich Fromm en "El arte de amar": cada uno de nosotros somos un punto de conciencia único en el universo.

"El hombre se impulsa desde lo más hondo a su propia meta", el camino hacia esa meta puede ser tan escarpado, tan desabrido...

Genial. Un abrazo, querido Aristos.