lunes, 19 de julio de 2010

Viaje a la Semilla

Vista parcial del foyer del Teatro Nacional de Costa Rica

Siguiendo la dinámica de mis últimas publicaciones retomo esta cita del maestro F. Nietzsche desde una antigua edición en este mismo blog como introducción a una serie de trabajos sobre la tierra a raíz de varias reflexiones de una estancia en el campo que emprendí desde la semana pasada.


"Bajo la magia de lo dionisíaco no sólo se renueva la alianza entre los seres humanos: también la naturaleza enajenada, hostil o subyugada celebra su fiesta de reconciliación con su hijo perdido, el hombre.

De manera espontánea ofrece la tierra sus dones, y pacíficamente se acercan los animales rapaces de las rocas y del desierto. De flores y guirnaldas está recubierto el carro de Dioniso: bajo su yugo avanzan la pantera y el tigre.

Transfórmese el himno a la alegría de Beethoven en una pintura y no se quede nadie rezagado con la imaginación cuando los millones se postran estremecidos en el polvo: así será posible aproximarse a lo dionisíaco.

Ahora el esclavo es hombre libre, ahora quedan rotas todas las rígidas, hostiles delimitaciones que la necesidad, la arbitrariedad o la «moda insolente» han establecido entre los hombres. Ahora, en el evangelio de la armonía universal, cada uno se siente no sólo reunido, reconciliado, fundido con su prójimo, sino uno con él, cual si el velo de Maya estuviese desgarrado y ahora sólo ondease de un lado para otro, en jirones, ante lo misterioso Uno primordial.

Cantando y bailando manifiéstase el ser humano como miembro de una comunidad superior: ha desaprendido a andar y a hablar y está en camino de echar a volar por los aires bailando.

Por sus gestos habla la transformación mágica. Al igual que ahora los animales hablan y la tierra da leche y miel, también en él resuena algo sobrenatural: se siente dios, él mismo camina ahora tan estático y erguido como en sueños veía caminar a los dioses.

El ser humano no es ya un artista, se ha convertido en una obra de arte: para suprema satisfacción deleitable de lo Uno primordial, la potencia artística de la naturaleza entera se revela aquí bajo los estremecimientos de la embriaguez.

El barro más noble, el mármol más precioso son aquí amasados y tallados, el ser humano, y a los golpes de cincel del artista dionisíaco de los mundos resuena la llamada de los misterios eleusinos: «¿Os postráis, millones? ¿Presientes tú al creador, oh mundo?». –“

Gabriel Cabezas chelista

PD: A los josefinos aficionados a la música de chelo, les comunico que el último jueves del mes de Agosto se presentará Gabriel Cabezas a las 5 PM en el foyer del Teatro Nacional; el viernes en horas de la noche de esa misma semana lo hará en el Teatro y luego el domingo en la mañana. Les recomiendo compren sus entradas desde ya, pues quedan pocas.

http://www.youtube.com/watch?v=aHK4z02l54A&feature=related


sábado, 10 de julio de 2010

Arauca Vibrador

“Del silencio vengo, hacia el silencio voy, mientras tanto: la música” Dilman


Gustavo Dudamel junto a su esposa Eloísa Maturén

“Yo nací en esta ribera del Arauca vibrador
Soy hermano de la espuma
De las garzas de las rosas
Soy hermano de la espuma
De las garzas de las rosas
Y del sol y del sol… “
http://www.youtube.com/watch?v=_El7qwib0dc&feature=fvw

Hasta el momento he reiterado la relación que puede establecer el ser humano con el silencio, con su silencio.
Relación que haciéndose consciente se constituye en fuente de éxtasis y de existencia auténtica.
Es en el silencio donde encontramos nuestro centro, donde verdaderamente llegamos a ser lo que podemos ser, donde todo nuestro potencial vital se desarrolla y se proyecta.
Sin abandonar esta suerte de meditación del silencio me adentro desde hoy al paso o dimensión que le sigue: la música.
Hacer consciente la relación que tenemos con la música es despertar capacidades de gozo, comprensión y creación que jamás hubiésemos soñado disfrutar en nuestra existencia.
Para ello invito a mis amigos artistas, místicos, religiosos, amantes y pensadores a ver detalladamente una serie de videos relacionados con un prodigio y milagro de la dirección orquestal: Gustavo Dudamel.

¿Quién es Gustavo Dudamel?
“(Cuando este artículo se encontraba en máquinas para la edición del número 117 de Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, se conoció la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008 al Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela)
En la sede de la Filarmónica de Nueva York se custodian tres batutas que pertenecieron a Leonard Bernstein, director de la formación desde 1958 hasta prácticamente su muerte en 1990. Compositor de la inmortal West Side Story (1961), sería considerado como uno de los grandes directores del siglo veinte. Entre sus preocupaciones como artista estuvo la formación de los públicos que asistían a los conciertos, en especial, de los espectadores más jóvenes. Ahí nacieron los Conciertos para jóvenes, emitidos por la NBC entre 1958 y 1973, en los que Bernstein comentaba y dirigía fragmentos de compositores habituales en las programaciones de los conciertos. En 1960 abordó uno de sus más famosos, con motivo del centenario de uno de los compositores con quien se sentía más unido, y que llevaba por título un enigmático interrogante: ¿Quién es Gustav Mahler?
En diciembre pasado, una de las batutas de Leonard Bernstein fue prestada a un jovenzuelo de pelo ensortijado, enjuto y risueño que se llamaba Gustavo Dudamel. Semanas antes había visitado el Carnegie Hall con la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, la orquesta en que dio sus primeros pasos como director y que terminó por encumbrarle definitivamente. La impresión que causó con aquel concierto fue muy honda y los neoyorquinos esperaban la siguiente actuación de Dudamel con enorme expectación. ¿Sería capaz este joven venezolano de domar las huestes resabiadas de la formación norteamericana, quizá, con mayor tradición musical? ¿Quién es, en realidad, Gustavo Dudamel?...”(*)
http://www.youtube.com/watch?v=CAj3ZNYfvo8

Gustavo Dudamel es un reconocido músico y director de orquesta venezolano. Con apenas 28 años de edad ha sido merecedor de los máximos reconocimientos. Se educó bajo el sistema de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela y es director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.
En 2004 ganó el primer premio en la Competición de dirección Gustav Mahler en Alemania.
En 2005 debutó en los Proms de Londres y recibió el Premio Anillo de Beethoven.
En 2006 fue nombrado director principal de Orquesta Sinfónica de Gothemburg.
En 2008 debutó con la Filarmónica de Berlín.
Ha dirigido orquestas como la Philarmonia de Londres, Orquesta de Cámara Mahler, Filarmónica de Israel, Sinfónica de Gotenburgo, Orquesta del Maggio Musical Florentino, Filarmónica de Viena, Filarmónica de Nueva York, Orquesta de la Academia de Santa Cecilia en Roma, Filarmónica Real de Estocolmo, Filarmónica de la Radio de Francia, Filarmónica Real de Liverpool, Sinfónica de la Radio de Frankfurt, Filarmónica de la Scala, Sinfónica de Los Ángeles y la Orquesta Gurzenich en Colonia.
Dudamel ha impresionado a las más variadas audiencias y logrado ovaciones por más de media hora en importantes auditorios. Tiene innumerables admiradores y sus más fieles seguidores somos sus compatriotas que nos sentimos orgullosos del talento que ha puesto en alto el nombre de Venezuela. Facebook tiene mas de 50 grupos de Dudamel y uno de ellos tiene cerca de 50 mil fans http://www.facebook.com/search/?q=gustavo+dudamel&init=quick#/pages/Gustavo-Dudamel/17116083604?ref=search&sid=663789147.2269966718..1 He tenido la oportunidad de disfrutar sus conciertos y la fortuna de verlo en un local nocturno de Caracas, donde con amabilidad accedió fotografiarse con el grupo de amigas con quien me encontraba. Sin duda un bello recuerdo
Si quieren ver y disfrutar de las magistrales direcciones de Gustavo Dudamel reserven desde ahora sus próximos conciertos en Austria, Suiza, Alemania, Francia, Bégica. Italia, España, Estados Unidos y Venezuela. Para mayor información sobre su vida y próximos conciertos visiten su página www.gustavodudamel.com
Tomado de:
http://www.atinachile.cl/content/view/598132/Gustavo-Dudamel-orgullo-venezolano.html

“Quien genera belleza tocando y tiene armonía musical, empieza a conocer por dentro lo que es la armonía esencial, la armonía humana, y que solo puede comunicar la música al ser humano. Esa revelación es lo que transforma, sublima y desarrolla por dentro el espíritu del hombre”.
José Antonio Abreu.
Invito entonces a ver la siguiente serie de videos, más con espíritu de estudio y de transformación y no de mera expectativa de información ya que son bastante largos. Quienes logren disfrutarlos como una fiesta notarán que las gratificaciones son invaluables y que sus conocimientos sobre música aumentarán considerablemente:
1) Tocar y Luchar documental dedicado al Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, este material, es la historia de un proyecto en el que participan más de 240 mil niños y jóvenes venezolanos y otros de diferentes naciones latinoamericanas.
La propuesta del maestro José Antonio Abreu se ha mantenido por 30 años y se ha expandido en tierras foráneas.
El trabajo filmico trata sobre la misión, los logros y trabajo de los niños participantes, cuenta con los testimonios de algunos de ellos, y con los comentarios y opiniones sobre el proyecto de músicos y directores como: Plácido Domingo, Guisepe Sinopoli y Eduardo Marturet, entre otros.
Protagonistas: Los niños y jovenes que pertenecen al Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Director: Alberto Arvelo
http://video.google.com/videoplay?docid=903133441508820754#
http://www.megaupload.com/?d=2HL9EDFX
2) http://www.sjvsb.com/2009/05/gustavo-dudamel-en-los-imposibles-con-leonardo-padron/
(*) Artículo completo:
http://elultimoremolino.wordpress.com/2008/06/16/%C2%BFquien-es-gustavo-dudamel/

sábado, 3 de julio de 2010

Preciosa te llaman los hijos de la libertad



“La vida sin música sería una equivocación” F. Nietzsche

Uno de los momentos apasionantes por excelencia en la historia de la humanidad son sus historias, sus teorías y sus mitos sobre el origen de la música.
Para mí es una regresión más que placentera y en cámara lenta hacia el nacimiento de las culturas.
Hoy me dejo llevar por la cita en la wikipedia cuando se dice que Charles Darwin explica el origen de la música como una solicitud amorosa, como hacen los pájaros y otros animales.

Aunque esto sea controversial, no se puede negar la relación de amor y música como se nota hoy en la música popular moderna.
Así que voy directo al corazón, es decir a mi corazón…
Y al corazón de algunos estudiosos del folklor, tomo como ejemplo a Carlos Saura con su trilogía Flamenco, Tango y Fados de donde he tomado algunos apartes que aparecen en la red:
http://www.youtube.com/watch?v=_0_rHpY3wf8 (Mariza transparente Mozambique)

Transparente

Como el agua de un manantial
Mi mano es transparente
A los ojos de mi abuela.

Entre la tierra y el firmamento
Mi abuela negra sabía
Esas cosas del destino.

Fluyen al mar que veo
Los ríos de ese deseo
Del cual nací para cantar.

Un Zambeze se convierte en el Tajo
De tanto canto que envidio
Lisboa, por vivir allá.

Veo un cabello entrenzado
Y el canto cálido del fado
En un mantón de rizos.

Como en un cuento de hadas
Los tambores africanos son guitarras
Y los cocoteros son girasoles.

Mi abuela negra sabía
Leer las cosas del destino
En la palma con cada mirada.

Quiera la vida o no quiera
Dijo Dios a la hechicera
Que nací para cantar.

http://www.youtube.com/watch?v=XdOE5ERp-s4&feature=related (Fados Carlos Saura)


http://www.youtube.com/watch?v=UqChnD-1BkY (Nostalgia Carlos Saura)
http://www.youtube.com/watch?v=48l-1zvWte0 (Nostalgia Esteban Morgado)
http://www.youtube.com/watch?v=J4FTeXsm4Kc (Nostalgia Angel Canales)

Cuando se está sumido en la nostalgia algo ayudan las “limpias” métodos de sanación ancestral y popular que de alguna manera son la base de la moderna psicología y psiquiatría. En la actualidad muchos jóvenes profesionales de la salud del alma y curanderos se entienden para potenciar terapias y curas y limpiar de superchería y estafadores estos antiquísimos métodos.


Oggún chibiriki alá oluó/ kobo kobu, oké babá mí/ suí kiniki kualo to ni guá/ Osun du ró gággo lá bo síe. Ago.
http://www.youtube.com/watch?v=4Nx8URjepjo (Aguanile Marc Antoni)


“Ella es fuego intenso…
Tú la tranquilidad del agua…puedes llegar a ser fuego… pero ella no será agua…(en este presente)…Algo o alguien le impide dar el cuarto paso…entre los bambús…y las olas…
Para que llegues a ser fuego el loto nacerá de nuevo…siete veces tres…


Después…el arte de la palabra…(palabras inentendibles)…
Antes no te acerques…no desates la ira de…(palabra inentendible)…los inocentes no se lo merecen…”

http://www.youtube.com/watch?v=yEv2kiZckZ8 (Este loco que te mira Marc Antoni)

Dedico esta edición con todo el aprecio y respeto a mi amiga Carmiña Lynd persona de gran sabiduría e inmenso corazón, ella actualmente radica en New York donde concluye sus estudios de especialización y ocasionalmente vive en San Juan de Puerto Rico de donde es oriunda.

http://www.youtube.com/watch?v=iEdfvyS1WnU&feature=related

Quienes no han visto la trilogía de Carlos Saura y no la consiguen en las tiendas de video, desde “rapidshare” se pueden bajar, también está disponible en tiendas que la ofertan por la red. Es un material de gran ayuda para cineastas, teatreros, fotógrafos, guionistas, folkloristas, músicos, en fin para todos los trabajadores de la cultura, para todo iberoamericano enamorado a carta cabal.

viernes, 25 de junio de 2010

Las ideas nacen dulces y envejecen feroces


Cito este fragmento de una charla entre Borges y Sábato, charla entre muchas otras que los escritores sostuvieron expresando coincidencias y también diferencias siempre en el marco de una gran sabiduría y cultura. Pienso que el humor y la ironía kierkeegardiana afloran en estos diálogos, recursos que solo quienes llegan a la dimensión de artistas pueden emplear como virtud para cultivar sabiduría y no agresión.
Por otra parte he de aclarar que no soy budista, ni practico ni profeso ninguna religión, estuve obligado a leer y estudiar sobre esta disciplina luego de emprender los estudios sobre Nietzsche que a su vez hizo una interpretación de Schopenhauer quien basó parte de su filosofía en el budismo. Esto naturalmente me transformó y abrió para mi panoramas diferentes tanto de interpretación como de reflexión y de SER.


Charla entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato (fragmento)

(...)
- Borges: No se que escritor dijo: "Las ideas nacen dulces y envejecen feroces"

- Sábato: ¡Hermosa frase! Además son siempre los pensadores los que mueven la historia.

- Borges: Pienso que toda la historia de la humanidad puede haber comenzado en forma intrascendente, en charla de café, en cosas así, ¿no?

- Sábato: Perdone que me quede tocado por esa frase que usted cito. Recordemos las cosas feroces que se hicieron en nombre del Evangelio. Y las atrocidades que hizo Stalin en nombre del Manifiesto Comunista.

- Borges: ¡Que extraño!... nada de eso ha ocurrido con el Budismo.

- Sábato: (Con tono escéptico) Pero dígame, Borges, ¿A usted le interesa el Budismo en serio?. Quiero decir como religión. ¿Ó sólo le importa como género literario?

- Borges: Me parece ligeramente menos imposible que el cristianismo (ríen). Bueno, quizás crea en el Karma. Ahora, que haya cielo e infierno, eso no.

Por un instante las risas se confunden con las palabras. Los dos se divierten

¿Y qué opina de Dios, Borges?

- Borges: (Solemnemente irónico) ¡Es la máxima creación de la literatura fantástica!. Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología. La idea de un ser perfecto, omnipotente, todopoderoso es realmente fantástica.

- Sábato: Si, pero podría ser un Dios imperfecto. Un Dios que no puede manejar bien el asunto, que no haya podido impedir los terremotos. O un Dios que se duerme y tiene pesadillas o accesos de locura: serían las pestes, las catástrofes....

- Borges: O nosotros (Se ríen). No sé si fue Bernard Shaw que dijo: "Dios esta haciéndose"

- Sábato: Es un poco la idea de Strindberg, la idea de un Dios histórico. De todas maneras las cosas malas no prueban la inexistencia de Dios, ni siquiera la de un Dios perfecto. Usted acaba de insinuar que cree más bien en los budistas. Si un niño muere, de modo aparentemente injusto, puede ser que esté pagando la culpa de una vida anterior. También puede ser que no entendamos los designios divinos, (que pertenecen a un mundo transfinito).

- Borges: Eso coincide con los últimos capítulos del libro de Job.

- Sábato: Pero dígame, Borges, si no cree en Dios ¿Por qué escribe tantas historias teológicas?

- Borges: Es que creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del género.

- Sábato: Entonces, suponiendo que fuera el Gran Bibliotecario Universal, ese bibliotecario que toda la vida soñó ser. Borges pondría en el primer lugar la Biblia, no?

- Borges: Y sobre todo un libro como Summa Teológica. Es una obra fantástica muy superior a la de Wells.
(...)

jueves, 24 de junio de 2010

...Tú ya has sido mía...


"Tú ya has sido mía y has sido mía un número infinito de veces y seguirás siendo mía infinitamente."

EL BUDISMO
Dejo esta extensa lectura en manos de mis amigos artistas y mis amigos poetas, se que muchos ya están informados al respecto, pero para otros tal vez sea la primera vez que se encuentren con el tema del budismo.
Estoy seguro que será de gran provecho a la producción intelectual de quienes lo lean con atención.
El escrito lo he dividido para facilitar su lectura, el original está sin división.

He sido la hoja de una espada,
He sido una gota en el río,
He sido una estrella luciente
He sido una palabra en un libro,
He sido un libro en el principio,
He sido una luz en una linterna,
He sido un puente que atraviesa sesenta ríos,
He viajado como un águila,
He sido una barca en el mar,
He sido un capitán en la batalla,
He sido una espada en la mano,
He sido un escudo en la guerra,
He sido la cuerda de un arpa,
Durante un año estuve hechizado en la espuma del agua.


Poema galés del siglo VI

Una conferencia por Jorge Luis Borges

I

El tema de hoy será el budismo. No entraré en esa larga historia que empezó hace dos mil quinientos años en Benares, cuando un príncipe de Nepal - Siddharta o Gautama -, que había llegado a ser el Buddha, hizo girar la rueda de la ley, proclamó las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero. Hablaré de lo esencial de esa religión, la más difundida del mundo. Los elementos del budismo se han conservado desde el siglo v antes de Cristo: es decir, desde la época de Heráclito, de Pitágoras, de Zenón, hasta nuestro tiempo, cuando el doctor Suzuki la expone en el Japón. Los elementos son los mismos. La religión ahora está incrustada de mitología, de astronomía, de extrañas creencias, de magia, pero ya que el tema es complejo, me limitaré a lo que tienen en común las diversas sectas. Éstas pueden corresponder al Hinayana o el pequeño vehículo. Consideremos ante todo la longevidad del budismo.
Esa longevidad puede explicarse por razones históricas, pero tales razones son fortuitas o, mejor dicho, son discutibles, falibles. Creo que hay dos causas fundamentales. La primera es la tolerancia del budismo. Esa extraña tolerancia no corresponde, como en el caso de otras religiones, a distintas épocas: el budismo siempre fue tolerante.
No ha recurrido nunca al hierro o al fuego, nunca ha pensado que el hierro o el fuego fueran persuasivos. Cuando Asoka, emperador de la India, se hizo budista, no trató de imponer a nadie su nueva religión. Un buen budista puede ser luterano, o metodista, o presbiteriano, o calvinista, o sintoísta, o taoísta, o católico, puede ser prosélito del Islam o de la religión judía, con toda libertad. En cambio, no le está permitido a un cristiano, a un judío, a un musulmán, ser budista.
La tolerancia del budismo no es una debilidad, sino que pertenece a su índole misma. El budismo fue, ante todo, lo que podemos llamar un yoga. ¿Qué es la palabra yoga? Es la misma palabra que usamos cuando decimos yugo y que tiene su origen en el latín yugu.
Un yugo, una disciplina que el hombre se impone. Luego, si comprendemos lo que el Buddha predicó en aquel primer sermón del Parque de las Gacelas de Benares hace dos mil quinientos años, habremos comprendido el budismo. Salvo que no se trata de comprender, se trata de sentido de un modo hondo, de sentido en cuerpo y alma; salvo, también, que el budismo no admite la realidad del cuerpo ni del alma. Trataré de exponerlo.
Además, hay otra razón. El budismo exige mucho de nuestra fe. Es natural, ya que toda religión es un acto de fe. Así como la patria es un acto de fe. ¿Qué es, me he preguntado muchas veces, ser argentino? Ser argentino es sentir que somos argentinos. ¿Qué es ser budista?
Ser budista, es, no comprender, porque eso puede cumplirse en pocos minutos, sentir las cuatro nobles verdades y el óctuple camino.
No entraremos en los vericuetos del óctuple camino, pues esa cifra obedece al hábito hindú de dividir y subdividir, pero si en las cuatro nobles verdades.

II
Hay, además, la leyenda del Buddha. Podemos descreer de esa leyenda. Tengo un amigo japonés, budista zen, con el cual he mantenido largas y amistosas discusiones. Yo le decía que creía en la verdad histórica del Buddha. Creía, y creo, que hace dos mil quinientos años hubo un príncipe del Nepal llamado Siddharta o Gautama que llegó a ser el Buddha, es decir, el Despierto, el Lúcido -a diferencia de nosotros que estamos dormidos o que estamos soñando ese largo sueño que es la vida -. Recuerdo una frase de Joyce: "La historia es una pesadilla de la que quiero despertarme." Pues bien, Siddharta, a la edad de treinta años, llegó a despertarse y a ser el Buddha.
Con aquel amigo que era budista (yo no estoy seguro de ser cristiano y estoy seguro de no ser budista) yo discutía y le decía: "¿Por qué no creer en el príncipe Siddharta, que nació en Kapilovastu quinientos años antes de la era cristiana?" Él me respondía: "Porque no tiene ninguna importancia; lo importante es creer en la Doctrina". Agregó, creo que con más ingenio que verdad, que creer en la existencia histórica del Buddha o interesarse en ella seria algo así como confundir el estudio de las matemáticas con la biografía de Pitágoras o Newton. Uno de los temas de meditación que tienen los monjes en los monasterios de la China y el Japón, es dudar de la existencia del Buddha. Es una de las dudas que deben imponerse para llegar a la verdad.
Las otras religiones exigen mucho de nuestra credulidad. Si somos cristianos, debemos creer que una de las tres personas de la Divinidad condescendió a ser hombre y fue crucificado en Judea. Si somos musulmanes tenemos que creer que no hay otro dios que Dios y que Muhammad es su apóstol. Podemos ser buenos budistas y negar que el Buddha existió o, mejor dicho, podemos pensar, debemos pensar que no es importante nuestra creencia en lo histórico: lo importante es creer en la Doctrina. Sin embargo, la leyenda del Buddha es tan hermosa que no podemos dejar de referirla.
Los franceses se han dedicado con especial atención al estudio dé la leyenda del Buddha. Su argumento es éste: la biografía del Buddha es lo que le ocurrió a un solo hombre en un breve periodo de tiempo. Puede haber sido de este modo o de tal otro. En cambio, la leyenda del Buddha ha iluminado y sigue iluminando a millones de hombres. La leyenda es la que ha inspirado tantas hermosas pinturas esculturas y poemas. El budismo, además de ser una religión, es una mitología, una cosmología, un sistema metafísico, o, mejor dicho, una serie de sistemas metafísicos, que no se entienden y que discuten entre sí.
La leyenda del Buddha es iluminativa y su creencia no se impone.
En el Japón se insiste en la no historicidad del Buddha. Pero sí en la Doctrina. La leyenda empieza en el cielo. En el cielo hay alguien que durante siglos y siglos, podemos decir literalmente, durante un número infinito de siglos, ha ido perfeccionándose hasta comprender que en la próxima encarnación será el Buddha.
Elige el continente en que ha de nacer. Según la cosmogonía budista el mundo está dividido en cuatro continentes triangulares yen el centro hay una montaña de oro: el monte Meru. Nacerá en el que corresponde a la India. Elige el siglo en que nacerá; elige la casta, elige la madre. Ahora, la parte terrenal de la leyenda. Hay una reina, Maya. Maya significa ilusión. La reina tiene un sueño que corre el albur de parecernos extravagante pero no lo es para los hindúes.
Casada con el rey Suddhodana, soñó que un elefante blanco de seis colmillos, que erraba en las montañas del oro, entró en su costado izquierdo sin causarle dolor. Se despierta; el rey convoca a sus astrólogos y éstos le explican que la reina dará a luz un hijo que podrá ser el emperador del mundo o que podrá ser el Buddha: el Despierto, el Lúcido, el ser destinado a salvar a todos los hombres. Previsiblemente, el rey elige el primer destino: quiere que su hijo sea el emperador del mundo.
Volvamos al detalle del elefante blanco de seis colmillos. Oldemberg hace notar que el elefante de la India es animal doméstico y cotidiano. El color blanco es siempre símbolo de inocencia. ¿Por qué seis colmillos? Tenemos que recordar (habrá que recurrir a la historia alguna vez) que el número seis, que para nosotros es arbitrario y de algún modo incómodo (ya que preferimos el tres o el siete), no lo es en la India, donde se cree que hay seis dimensiones en el espacio: arriba, abajo, atrás, adelante, derecha, izquierda. Un elefante blanco de seis colmillos no es extravagante para los hindúes.
El rey convoca a los magos y la reina da a luz sin dolor. Una higuera inclina sus ramas para ayudarla. El hijo nace de pie y al nacer da cuatro pasos: al Norte, al Sur, al Este y al Oeste, y dice con voz de león: "Soy el incomparable; éste será mi último nacimiento". Los hindúes creen en un número infinito de nacimientos anteriores. El príncipe crece, es el mejor arquero, es el mejor jinete, el mejor nadador, el mejor atleta, el mejor calígrafo, confuta a todos los doctores (aquí podemos pensar en Cristo y los doctores). A los dieciséis años se casa.
El padre sabe - los astrólogos se lo han dicho - que su hijo corre el peligro de ser el Buddha, el hombre que salva a todos los demás si conoce cuatro hechos que son: la vejez, la enfermedad, la muerte y el ascetismo. Recluye a su hijo en un palacio, le suministra un harén, no diré la cifra de mujeres porque corresponde a una exageración hindú evidente. Pero, por qué no decirlo: eran ochenta y cuatro mil.
El príncipe vive una vida feliz; ignora que hay sufrimiento en el mundo, ya que le ocultan la vejez, la enfermedad y la muerte. El día predestinado sale en su carroza por una de las cuatro puertas del palacio rectangular. Digamos, por la puerta del Norte. Recorre un trecho y ve un ser distinto de todos los que ha visto. Está encorvado, arrugado, no tiene pelo. Apenas puede caminar, apoyándose en un bastón. Pregunta quién es ese hombre, si es que es un hombre. El cochero le contesta que es un anciano y que todos seremos ese hombre si seguimos viviendo.
El príncipe vuelve al palacio, perturbado. Al cabo de seis días vuelve a salir por la puerta del Sur. Ve en una zanja a un hombre aún más extraño, con la blancura de la lepra y el rostro demacrado. Pregunta quién es ese hombre, si es que es un hombre. Es un enfermo, le contesta el cochero; todos seremos ese hombre si seguimos viviendo. El príncipe, ya muy inquieto, vuelve al palacio. Seis días más tarde sale nuevamente y ve a un hombre que parece dormido, pero cuyo color no es el de esta vida. A ese hombre lo llevan otros. Pregunta quién es. El cochero le dice que es un muerto y que todos seremos ese muerto si vivimos lo suficiente.
El príncipe está desolado. Tres horribles verdades le han sido reveladas: la verdad de la vejez, la verdad de la enfermedad, la verdad de la muerte. Sale una cuarta vez. Ve a un hombre casi desnudo, cuyo rostro está lleno de serenidad. Pregunta quién es. Le dicen que es un asceta, un hombre que ha renunciado a todo y que ha logrado la beatitud.
El príncipe resuelve abandonar todo; él, que ha llevado una vida tan rica. El budismo cree que el ascetismo puede convenir, pero después de haber probado la vida. No se cree que nadie deba empezar negándose nada. Hay que apurar la vida hasta las heces y luego desengañarse de ella; pero no sin conocimiento de ella.
El príncipe resuelve ser el Buddha. En ese momento le traen una noticia: su mujer, Jasodhara, ha dado a luz un hijo. Exclama: "Un vínculo ha sido forjado." Es el hijo que lo ata a la vida. Por eso le dan el nombre de Vínculo. Siddharta está en su harén, mira a esas mujeres que son jóvenes y bellas y las ve ancianas horribles, leprosas. Va al aposento de su mujer. Está durmiendo. Tiene al niño en los brazos. Está por besarla, pero comprende que si la besa no podrá desprenderse de ella, y se va.
Busca maestros. Aquí tenemos una parte de la biografía que puede no ser legendaria. ¿Por qué mostrarlo discípulo de maestros que después abandonará? Los maestros le enseñan el ascetismo, que él ejerce durante mucho tiempo. Al final está tirado en medio del campo, su cuerpo está inmóvil y los dioses que lo ven desde los treinta y tres cielos, piensan que ha muerto. Uno de ellos, el más sabio, dice:
"No, no ha muerto; será el Buddha". El príncipe se despierta, corre a un arroyo que está cerca, toma un poco de alimento y se sienta bajo la higuera sagrada: el árbol de la ley, podríamos decir.
Sigue un entreacto mágico, que tiene su correspondencia con los Evangelios: es la lucha con el demonio. El demonio se llama Mara.
Ya hemos visto esa palabra nightmare, demonio de la noche. El demonio siente que domina el mundo pero que ahora corre peligro y sale de su palacio. Se han roto las cuerdas de sus instrumentos de música, el agua se ha secado en las cisternas. Apresta sus ejércitos, monota en el elefante que tiene no sé cuántas millas de altura, multiplica sus brazos, multiplica sus armas y ataca al príncipe. El príncipe está sentado al atardecer bajo el árbol del conocimiento, ese árbol que ha nacido al mismo tiempo que él.
El demonio y sus huestes de tigres, leones, camellos, elefantes y guerreros monstruosos le arrojan flechas. Cuando llegan a él, son flores. Le arrojan montañas de fuego, que forman un dosel sobre su cabeza. El príncipe medita inmóvil, con los brazos cruzados. Quizá no sepa que lo están atacando. Piensa en la vida; está llegando al nirvana, a la salvación. Antes de la caída del sol, el demonio ha sido derrotado. Sigue una larga noche de meditación; al cabo de esa noche, Siddharta ya no es Siddharta. Es el Buddha: ha llegado al nirvana.
Resuelve predicar la ley. Se levanta, ya se ha salvado, quiere salvar a los demás. Predica su primer sermón en el Parque de las Gacelas de Benares. Luego otro sermón, el del fuego, en el que dice que todo está ardiendo: almas, cuerpos, cosas están en: fuego. Más o menos por aquella fecha, Heráclito de Éfeso decía que todo es fuego.
Su ley no es la del ascetismo, ya que para el Buddha el ascetismo es un error. El hombre no debe abandonarse a la vida carnal porque la vida carnal es baja, innoble, bochornosa y dolorosa; tampoco al ascetismo, que también es innoble y doloroso. Predica una vía media -para seguir la terminología teológica -, ya ha alcanzado el nirvana y vive cuarenta y tantos años, que dedica a la prédica. Podría haber sido inmortal pero elige el momento de su muerte, cuando ya tiene muchos discípulos.
Muere en casa de un herrero. Sus discípulos lo rodean. Están desesperados. ¿Qué van a hacer sin él? Les dice que él no existe, que es un hombre como ellos, tan irreal y tan mortal como ellos, pero que les deja su Ley. Aquí tenemos una gran diferencia con Cristo. Creo que Jesús les dice a sus discípulos que si dos están reunidos, él será el tercero. En cambio, el Buddha les dice: les dejo mi Ley. Es decir, ha puesto en movimiento la rueda de la ley en el primer sermón. Luego vendrá la historia del budismo. Son muchos los hechos: el lamaísmo, el budismo mágico, el Mahayana o gran vehículo, que sigue al Hinavana o pequeño vehículo, el budismo zen del Japón.

III
Yo tengo para mí que si hay dos budismos que se parecen, que son casi idénticos, son el que predicó el Buddha y lo que se enseña ahora en la China y el Japón, el budismo zen. Lo demás son incrustaciones mitológicas, fábulas. Algunas de esas fábulas son interesantes. Se sabe que el Buddha podía ejercer milagros, pero al igual que a Jesucristo, le desagradaban los milagros, le desagradaba ejercerlos. Le parece una ostentación vulgar. Hay una historia que contaré: la del bol de sándalo.
Un mercader, en una ciudad de la India, hace tallar un pedazo de sándalo en forma de bol. Lo pone en lo alto de una serie de cañas de bambú, una especie de altísimo palo enjabonado. Dice que dará el bol de sándalo a quien pueda alcanzarlo. Hay maestros heréticos que lo intentan en vano. Quieren sobornar al mercader para que diga que lo han alcanzado. El mercader se niega y llega un discípulo menor del Buddha. Su nombre no se menciona, fuera de ese episodio.
El discípulo se eleva por el aire, vuela seis veces alrededor del bol, lo recoge y se lo entrega al mercader. Cuando el Buddha oye la historia lo hace expulsar de la orden, por haber realizado algo tan baladí.
Pero también el Buddha hizo milagros. Por ejemplo éste, un milagro de cortesía. El Buddha tiene que atravesar un desierto a la hora del mediodía. Los dioses, desde sus treinta y tres cielos, le arrojan una sombrilla cada uno. El Buddha, que no quiere desairar a ninguno de los dioses, se multiplica en treinta y tres Buddhas, de modo que cada uno de los dioses ve, desde arriba, un Buddha protegido por la sombrilla que le ha arrojado.
Entre los hechos del Buddha hay uno iluminativo: la parábola de la flecha. Un hombre ha sido herido en batalla y no quiere que le saquen la flecha. Antes quiere saber el nombre del arquero, a qué casta pertenecía, el material de la flecha, en qué lugar estaba el arquero, qué longitud tiene la flecha. Mientras están discutiendo estas cuestiones, se muere. "En cambio -dice el Buddha-, yo enseño a arrancar la flecha." ¿Qué es la flecha? Es el universo. La flecha es la idea del yo, de todo lo que llevamos clavado. El Buddha dice que no debemos perder tiempo en cuestiones inútiles. Por ejemplo: ¿es finito o infinito el universo? ¿El Buddha vivirá después del nirvana o no? Todo eso es inútil, lo importante es que nos arranquemos la flecha.
Se trata de un exorcismo, de una ley de salvación.
Dice el Buddha: "Así como el vasto océano tiene un solo sabor, el sabor de la sal, el sabor de la leyes el sabor de la salvación". La ley que él enseña es vasta como el mar pero tiene un solo sabor: el sabor de la salvación. Desde luego, los continuadores se han perdido (o han encontrado tal vez mucho) en disquisiciones metafísicas. El fin del budismo no es ése. Un budista puede profesar cualquier religión, siempre que siga esa ley. Lo que importa es la salvación y las cuatro nobles verdades: el sufrimiento, el origen del sufrimiento, la curación del sufrimiento y el medio para llegar a la curación. Al final está el nirvana. El orden de las verdades no importa. Se ha dicho que corresponden a una antigua tradición médica en que se trata del mal, del diagnóstico, del tratamiento y de la cura. La cura, en este caso, es el nirvana.

IV
Ahora llegamos a lo difícil. A lo que nuestras mentes occidentales tienden a rechazar. La transmigración, que para nosotros es un concepto ante todo poético. Lo que transmigra no es el alma, porque el budismo niega la existencia del alma, sino el karma, que es una suerte de organismo mental, que transmigra infinitas veces. En el Occidente esa idea está vinculada a varios pensadores, sobre todo a Pitágoras. Pitágoras reconoció el escudo con el que se había batido en la guerra de Troya, cuando él tenía otro nombre. En el décimo libro de La República de Platón está el sueño de Er. Ese soldado ve las almas que antes de beber en el rio del Olvido, eligen su destino. Agamenón elige ser un águila, Orfeo un cisne y Ulises -que alguna vez se llamó Nadie- elige ser el más modesto y el más desconocido de los hombres. .
Hay un pasaje de Empédocles de Agrigento que recuerda sus vidas anteriores: "Yo fui doncella, yo fui una rama, yo fui un ciervo y fui un mudo pez que surge del mar." César atribuye esa doctrina a los druidas. El poeta celta Taliesi dice que no hay una forma en el universo que no haya sido la suya: "He sido un jefe en la batalla, he sido una espada en la mano, he sido un puente que atraviesa sesenta ríos, estuve hechizado en la espuma del agua, he sido una estrella, he sido una luz, he sido un árbol, he sido una palabra en un libro, he sido un libro en el principio." Hay un poema de Rubén Darío, tal vez el más hermoso de los suyos, que empieza así: "Yo fui un soldado que durmió en el lecho / de Cleopatra la reina..."

Yo fui un soldado que durmió en el lecho/
de Cleopatra la reina. Su blancura/
y su mirada astral y omnipotente./
Eso fue todo./
¡Oh mirada! ¡oh blancura! y oh, aquel lecho/
en que estaba radiante la blancura!/
¡Oh, la rosa marmórea omnipotente!/
Eso fue todo./
Y crujió su espinazo por mi brazo;/
y yo, liberto, hice olvidar a Antonio./
(¡Oh el lecho y la mirada y la blancura!)/
Eso fue todo./
Yo, Rufo Galo, fui soldado y sangre/
tuve de Galia, y la imperial becerra/
me dio un minuto audaz de su capricho./
Eso fue todo./
¿Por qué en aquel espasmo las tenazas/
de mis dedos de bronce no apretaron/
el cuello de la blanca reina en broma?/
Eso fue todo./
Yo fui llevado a Egipto. La cadena/
tuve al pescuezo. Fui comido un día/
por los perros. Mi nombre, Rufo Galo./
Eso fue todo./

La transmigración ha sido un gran tema de la literatura. La encontramos, también entre los místicos. Plotino dice que pasar de una vida a otra es como dormir en distintos lechos y en distintas habitaciones. Creo que todos hemos tenido alguna vez la sensación de haber vivido un momento parecido en vidas anteriores. En un hermoso poema de Dante Gabriel Rossetti, "Sudden light", se lee, I have been here before, "Yo estuve aquí". Se dirige a una mujer que ha poseído o que va a poseer y le dice: "Tú ya has sido mía y has sido mía un número infinito de veces y seguirás siendo mía infinitamente." Esto nos lleva a la doctrina de los ciclos, que está tan cerca del budismo, y que San Agustín refutó en La Ciudad de Dios.
Porque a los estoicos y a los pitagóricos les había llegado la noticia de la doctrina hindú: que el universo consta de un número infinito de ciclos que se miden por calpas. La calpa trasciende la imaginación de los hombres. Imaginemos una pared de hierro. Tiene dieciséis millas de alto y cada seiscientos años un ángel la roza. La roza con una tela finísima de Benares. Cuando la tela haya gastado la muralla que tiene dieciséis millas de alto, habrá pasado el primer día de una de las calpas y los dioses también duran lo que duran las calpas y después mueren.
La historia del universo está dividida en ciclos y en esos ciclos hay largos eclipses en los que no hay nada o en los que sólo quedan las palabras del Veda. Esas palabras son arquetipos que sirven para crear las cosas. La divinidad Brahma muere también y renace. Hay un momento bastante patético en el que Brahma se encuentra en su palacio. Ha renacido después de una de esas calpas, después de uno de esos eclipses. Recorre las habitaciones, que están vacías. Piensa en otros dioses. Los otros dioses surgen a su mandato; y creen que el Brahma los ha creado porque estaban ahí antes.

V
Detengámonos en esta visión de la historia del universo. En el budismo no hay un Dios; o puede haber un Dios pero no es lo esencial. Lo esencial es que creamos que nuestro destino ha sido prefijado por nuestro karma o karman. Si me ha tocado nacer en Buenos Aires en 1899, si me ha tocado ser ciego, si me ha tocado estar pronunciando esta noche esta conferencia ante ustedes, todo esto es obra de mi vida anterior. No hay un solo hecho de mi vida que no haya sido prefijado por mi vida anterior. Eso es lo que se llama el karma. El karma, ya lo he dicho, viene a ser una estructura mental, una finísima estructura mental.
Estamos tejiendo y entretejiendo en cada momento de nuestra vida. Es que tejen, no sólo nuestras voliciones, nuestros actos, nuestros semisueños, nuestro dormir, nuestra semivigilia: perpetuamente estamos tejiendo esa cosa. Cuando morimos, nace otro ser que hereda nuestro karma.
Deussen, discípulo de Schopenhauer, que quiso tanto al budismo, cuenta que se encontró en la India con un mendigo ciego y se compadeció de él. El mendigo le dijo: "Si yo he nacido ciego, ello se debe a las culpas cometidas en mi vida anterior; es justo que yo sea ciego".
La gente acepta el dolor. Gandhi se opone a la fundación de hospitales diciendo que los hospitales y las obras de beneficencia simplemente atrasan el pago de una deuda, que no hay que ayudar a los demás: si los demás sufren deben sufrir puesto que es una culpa que tienen que pagar y si yo los ayudo estoy demorando que paguen esa deuda, El karma es una ley cruel, pero tiene una curiosa consecuencia matemática: si mi vida actual está determinada por mi vida anterior, esa vida anterior estuvo determinada por otra; y ésa, por otra, y así sin fin. Es decir: la letra z estuvo determinada por la y, la y por la x, la x por la v, la v por la u, salvo que ese alfabeto tiene fin pero no tiene principio. Los budistas y los hindúes, en general, creen en un infinito actual; creen que para llegar a este momento ha pasado ya un tiempo infinito, y al decir infinito no quiero decir indefinido, innumerable, quiero decir estrictamente infinito.
De los seis destinos que están permitidos a los hombres (alguien puede ser un demonio, puede ser una planta, puede ser un animal), el más difícil es el de ser hombre, y debemos aprovecharlo para salvarnos.
El Buddha imagina en el fondo del mar una tortuga y una ajorca que flota. Cada seiscientos años, la tortuga saca la cabeza y seria muy raro que la cabeza calzara en la ajorca. Pues bien, dice el Buddha, "tan raro como el hecho de que suceda eso con la tortuga y la ajorca es el hecho de que seamos hombres. Debemos aprovechar el ser hombres para llegar al nirvana".
¿Cuál es la causa del sufrimiento, la causa de la vida, ya que negamos el concepto de un Dios, ya que no hay un dios personal que cree el universo? Ese concepto es lo que Buddha llama la zen. La palabra zen puede parecernos extraña, pero vamos a compararla con otras palabras que conocemos.
Pensemos por ejemplo en la Voluntad de Schopenhauer. Schopenhauer concibe Die Welt als Wille und Vorstellung, El mundo como voluntad y representación. Hay una voluntad que se encarna en cada uno de nosotros y produce esa representación que es el mundo.
Eso lo encontramos en otros filósofos con un nombre distinto. Bergson habla del élan vital, del ímpetu vital; Bernard Shaw, de the life force, la fuerza vital, que es lo mismo. Pero hay una diferencia: para Bergson y para Shaw el élan vital son fuerzas que deben imponerse, debemos seguir soñando el mundo, creando el mundo. Para Schopenhauer, para el sombrío Schopenhauer, y para el Buddha, el mundo es un sueño, debemos dejar de soñarlo y podemos llegar a ello mediante largos ejercicios. Tenemos al principio el sufrimiento, que viene a ser la zen. Y la zen produce la vida y la vida es, forzosamente, desdicha; ya que ¿qué es vivir? Vivir es nacer, envejecer, enfermarse, morir, además de otros males, entre ellos uno muy patético, que para el Buddha es uno de los más patéticos: no estar con quienes queremos.
Tenemos que renunciar a la pasión. El suicidio no sirve porque es acto apasionado. El hombre que se suicida está siempre en el mundo de los sueños. Debemos llegar a comprender que el mundo es una aparición, un sueño, que la vida es sueño. Pero eso debemos sentirlo profundamente, llegar a ello a través de los ejercicios de meditación.
En los monasterios budistas uno de los ejercicios es éste: el neófito tiene que vivir cada momento de su vida viviéndolo plenamente. Debe pensar: "ahora es el mediodía, ahora estoy atravesando el patio, ahora me encontraré con el superior", y al mismo tiempo debe pensar que el mediodía, el patio y el superior son irreales, son tan irreales como él y como sus pensamientos. Porque el budismo niega el yo.
Una de las desilusiones capitales es la del yo. El budismo concuerda así con Hume, con Schopenhauer y con nuestro Macedonia Fernández. No hay un sujeto, lo que hay es una serie de estados mentales. Si digo "yo pienso", estoy incurriendo en un error, porque supongo un sujeto constante y luego una obra de ese sujeto, que es el pensamiento. No es así. Habría que decir, apunta Hume, no "yo pienso", sino "se piensa", como se dice "llueve". Al decir llueve, no pensamos que la lluvia ejerce una acción; no, está sucediendo algo. De igual modo, como se dice hace calor, hace frío, llueve, debemos decir: se piensa, se sufre, y evitar el sujeto.
En los monasterios budistas los neófitos son sometidos a una disciplina muy dura. Pueden abandonar el monasterio en el momento que quieran. Ni siquiera -me dice María Kodama - se anotan los nombres. El neófito entra en el monasterio y lo someten a trabajos muy duros. Duerme y al cabo de un cuarto de hora lo despiertan; tiene que lavar, tiene que barrer; si se duerme lo castigan físicamente. Así, tiene que pensar todo el tiempo, no en sus culpas, sino en la irrealidad de todo. Tiene que hacer un continuo ejercicio de irrealidad.

VI
Llegamos ahora al budismo zen y a Bodhidharma. Bodhidharma fue el primer misionero, en el siglo VI. Bodhidharma se traslada de la India a la China y se encuentra con un emperador que había fomentado el budismo y le enumera monasterios y santuarios y le informa del número de neófitos budistas. Bodhidharma le dice: 'Todo eso pertenece al mundo de la ilusión; los monasterios y los monjes son tan irreales como tú y como yo." Después se va a meditar y se sienta contra una pared.
La doctrina llega al Japón y se ramifica en diversas sectas. La más famosa es la zen. En la zen se ha descubierto un procedimiento para llegar a la iluminación. Sólo sirve después de años de meditación. Se llega bruscamente; no se trata de una serie de silogismos. Uno debe
intuir de pronto la verdad. El procedimiento se llama satori y consiste en un hecho brusco, que está más allá de la lógica.
Nosotros pensamos siempre en términos de sujeto, objeto, causa, efecto, lógico, ilógico, algo y su contrario; tenemos que rebasar esas categorías. Según los doctores de la zen, llegar a la verdad por una intuición brusca, mediante una respuesta ilógica. El neófito pregunta al maestro qué es el Buddha. El maestro le responde: "El ciprés es el huerto." Una contestación del todo ilógica que puede despertar la verdad. El neófito pregunta por qué Bodhidharma vino del Oeste. El maestro puede responder: "Tres libras de lino." Estas palabras no encierran un sentido alegórico; son una respuesta disparatada para despertar, de pronto, la intuición. Puede ser un golpe, también. El discípulo puede preguntar algo y el maestro puede contestar con un golpe. Hay una historia -desde luego tiene que ser legendaria- sobre Bodhidharma.
A Bodhidharma lo acompañaba un discípulo que le hacía preguntas y Bodhidharma nunca contestaba. El discípulo trataba de meditar y al cabo de un tiempo se cortó el brazo izquierdo y se presentó ante el maestro como una prueba de que quería ser su discípulo. Como una prueba de su intención se mutiló deliberadamente. El maestro, sin fijarse en el hecho, que al fin de todo era un hecho físico, un hecho ilusorio, le dijo: "¿Qué quieres?" El discípulo le respondió:
"He estado buscando mi mente durante mucho tiempo y no la he encontrado." El maestro resumió: "No la has encontrado porque no existe." En ese momento el discípulo comprendió la verdad, comprendió que no existe el yo, comprendió que todo es irreal. Aquí tenemos, más o menos, lo esencial del budismo zen.
Es muy difícil exponer una religión, sobre todo una religión que uno no profesa. Creo que lo importante no es que vivamos el budismo como un juego de leyendas, sino como una disciplina; una disciplina que está a nuestro alcance y que no exige de nosotros el ascetismo. Tampoco nos permite abandonarnos a las licencias de la vida carnal. Lo que nos pide es la meditación, una meditación que no tiene que ser sobre nuestras culpas, sobre nuestra vida pasada.

VII
Uno de los temas de meditación del budismo zen es pensar que nuestra vida pasada fue ilusoria. Si yo fuera un monje budista pensaría en este momento que he empezado a vivir ahora, que toda la vida anterior de Borges fue un sueño, que toda la historia universal fue un sueño. Mediante ejercicios de orden intelectual nos iremos liberando de la zen. Una vez que comprendamos que el yo no existe, no pensaremos que el yo puede ser feliz o que nuestro deber es hacerlo feliz.
Llegaremos a un estado de calma. Eso no quiere decir que el nirvana equivalga a la sensación del pensamiento y una prueba de ello estaría en la leyenda del Buddha. El Buddha, bajo la higuera sagrada, llega al nirvana, y, sin embargo, sigue viviendo y predicando la ley durante muchos años.
¿Qué significa llegar al nirvana? Simplemente, que nuestros actos ya no arrojan sombras. Mientras estamos en este mundo estamos sujetos al karma. Cada uno de nuestros actos entreteje esa estructura mental que se llama karma. Cuando hemos llegado al nirvana nuestros actos ya no proyectan sombras, estamos libres. San Agustín dijo que cuando estamos salvados no tenemos por qué pensar en el malo en el bien. Seguiremos obrando el bien, sin pensar en ello.
¿Qué es el nirvana? Buena parte de la atención que ha suscitado el budismo en el Occidente se debe a esta hermosa palabra. Parece imposible que la palabra nirvana no encierre algo precioso. ¿Qué es el nirvana, literalmente? Es extinción, apagamiento. Se ha conjeturado que cuando alguien alcanza el nirvana, se apaga. Pero cuando muere, hay gran nirvana, y entonces, la extinción. Contrariamente, un orientalista austriaco hace notar que el Buddha usaba la física de su época, y la idea de la extinción no era entonces la misma que ahora: porque se pensaba que una llama, al apagarse, no desaparecía.
Se pensaba que la llama seguía viviendo, que perduraba en otro estado, y decir nirvana no significaba forzosamente la extinción. Puede significar que seguimos de otro modo. De un modo inconcebible para nosotros. En general, las metáforas de los místicos son metáforas nunciales, pero las de los budistas son distintas. Cuando se habla del nirvana no se habla del vino del nirvana o de la rosa del nirvana o del abrazo del nirvana. Se lo compara, más bien, con una isla. Con una isla firme en medio de las tormentas. Se lo compara con una alta torre; puede comparárselo con un jardín, también. Es algo que existe por su cuenta, más allá de nosotros.
Lo que he dicho hoy es fragmentario. Hubiera sido absurdo que yo expusiera una doctrina a la cual he dedicado tantos años -y de la que he entendido poco, realmente - con ánimo de mostrar una pieza de museo. Para mí el budismo no es una pieza de museo: es un camino de salvación. No para mí, pero para millones de hombres. Es la religión más difundida del mundo y creo haberla tratado con todo respeto, al exponerla esta noche.

lunes, 14 de junio de 2010

…En un caracol pienso oír tu voz…

“Hasta el silencio tiene un orden…
Voy hacia dentro, un soplo me lleva…”

Dra. Gina Sibaja Q.(*)

Perdido como estoy en las fracturas de porcelana y el grafito de Plutón, decidí seguir al pie de la letra los consejos de mi amiga Carmiña y volví al mar en busca de las olas calmas.
Fiel a la misma espiral de la caracola de la tarde, a su gama de matices difuminados en lilas, fucsias y fantásticos tamarindos sobre los celestes que se desvanecían, bordé con mis huellas de pies descalzos el oro reverberante extendido en los espejos de las blancas arenas, hasta llegar al ápice: ¡El sol tocando el horizonte en su línea de plata!
Un ocaso de sol es una de las pruebas más evidentes de que el ritmo universal se sustenta en un devenir poético, no hay un verso más decisivo y a la vez preciso para indicar la diferencia entre el día y la noche con todas sus consecuencias y desafíos.
Maravilloso es observar y sentir como en un derroche de inocencia y belleza puras se da el espectáculo de multitud de cambios sin detenerse en ningún instante. Y maravilloso es dejarse llevar, flotar en este constante fluir, en este infinito correr de las olas…de “las olas calmas”



Ebrio hasta más no poder de esta abundancia y comunión universal no pude dormir temprano, entonces fui hasta el bar por un martini donde me esperaba otro gran regalo, una joven vocalista acompañada por una orquesta de ensueño interpretaba boleros de siempre y por siempre, extasiado y en trance solo me movía para aplaudir. Luego de varias piezas cantadas la muchacha dijo: ahora para su gusto y el nuestro interpretaré algunos boleros que ustedes me pidan, por reflejo grité, “Bella María de mi corazón”, con alguna vergüenza me di cuenta que fue la única voz que se oyó, pero valió mucho mi precipitación porque la cantante con una hermosa sonrisa que nunca olvidaré asintió complacida y miró al baterista y luego al trompeta y dijo, “Bella María de mi corazón” https://youtu.be/OBXd_Kyhi8M(**) entonces ese acorde inicial, que ahora me repica, me eleva de nuevo a la espiral de la caracola con entusiasmo ditirámbico y alciónico en busca del ápice “Hasta el silencio tiene un orden…Voy hacia dentro, un soplo me lleva…”

De vuelta a la cama y convencido esta vez que ya podría dormir, observé hacia el mar mientras pensaba que este delirio que me posee, que me empuja dando tumbos, que me hunde y saca a flote, que me hace pendular entre las fracturas de porcelana, el grafito de Plutón y las espirales del atardecer, de principio a fin se relaciona con la manifestación femenina del universo, doy un paso y caigo en la cuenta que el mar es una deidad femenina en la religión yoruba y entonces musito “…en las olas de este mar, sueño en la eternidad…” y me reafirmo y reivindico mi absoluto privilegio de haber nacido del más puro de los versos… https://youtu.be/I8X_XhRihyM
Notas:

(*) Gina Sibaja Q. es Máster en ciencias políticas de la Universidad Sorbona de París y Doctora en la misma ciencia de la Universidad de Costa Rica, muy joven se incorporó al cuerpo diplomático de este país y muy joven se retiró, actualmente es docente de la UCR en la facultad de ciencias políticas, le agradezco que haya cedido uno de sus aforismos inéditos para el epígrafe de esta edición.
(**) Esta canción también se titula como Bella María de mi alma, prefiero de mi corazón porque expresa mucho más pálpito de la carne, me sirvió para estructurar esta edición.
(***) Todas las fotos son bajadas de la red y nada tienen que ver con lo escrito aquí.

sábado, 22 de mayo de 2010

En un Rincón del Alma...

El poeta W. Whitman versificó en uno de sus tantos poemas "...para mi la más leve brizna de hierba no vale menos que el trabajo diario de las estrellas..."


Visto en juaxix.blogia.com/temas/meditaciones-nada-de-... selina87sali.spaces.live.com/

Propósito superior: Cada célula del cuerpo acuerda trabajar por el bien del todo; el bienestar individual es secundario. Si es preciso, morirá para proteger al cuerpo (lo que ocurre con frecuencia). El egoísmo resulta inconcebible, incluso cuando la supervivencia de las células está en juego.
Comunión: Cada célula permanece en contacto con todas las demás. Hay células mensajeras que corren en todas direcciones para notificar a los puestos avanzados más lejanos cualquier intención o deseo, por pequeño que sea. Retirarse o negarse a comunicar resulta inconcebible.
Conciencia: Las células se adaptan a cada momento. Son flexibles para responder a cada situación. Mantener hábitos rígidos resulta inconcebible.


Aceptación: Las células reconocen que cada una es igualmente importante. Todas las funciones del cuerpo son interdependientes. Realizarlas de manera aislada resulta inconcebible.
Creatividad: Aunque cada célula cumple funciones específicas (las células hepáticas, por ejemplo, realizan 50 tareas distintas), éstas se combinan de manera creativa. Una persona puede digerir alimentos que nunca había comido, concebir pensamientos nuevos o bailar de un modo nunca visto. Aferrarse a conductas anquilosadas resulta inconcebible.
Estar: Las células obedecen al ciclo universal de reposo y actividad. Aunque este ciclo se manifiesta de distintas formas (niveles hormonales fluctuantes, presión sanguínea, ritmos digestivos), su expresión más obvia es el sueño. Sigue siendo un misterio por qué necesitamos dormir, pero si no lo hacemos sufrimos disfunciones graves. El futuro del cuerpo se incuba en el silencio de la inactividad. La actividad obsesiva o la agresividad resultan inconcebibles.
Eficiencia: Las células operan con la menor cantidad posible de energía. En general, sólo almacenan tres segundos de alimento y oxígeno dentro de la pared celular. Confían totalmente en que se les proveerá. El consumo excesivo de alimento, aire o agua resulta inconcebible.
Conexión: Debido a su herencia genética común, las células saben que, en esencia, son iguales. El hecho de que las células hepáticas sean diferentes de las cardiacas, y las musculares de las cerebrales, no contradice su identidad colectiva, que es inalterable.
Dar: La actividad principal de las células es dar, lo que mantiene la integridad del resto. El compromiso total con la concesión produce automáticamente la recepción, la otra mitad de un ciclo natural. El acopio resulta inconcebible.
Inmortalidad: Las células se reproducen para transmitir a su descendencia, sin restricciones, su conocimiento, experiencia y talentos. Es una clase de inmortalidad práctica: someterse a la muerte en el plano físico, pero vencerla en el no físico. La brecha generacional resulta inconcebible.
Es lo que mis células han convenido. ¿No es un pacto plenamente espiritual? La primera cualidad -seguir un propósito superior- corresponde a los atributos espirituales de renunciación o desprendimiento; dar es devolver a Dios lo que es de Dios; la inmortalidad coincide con la creencia en la vida después de la muerte. Sin embargo, al cuerpo no le conciernen los apelativos adoptados por la mente. Para él, estas cualidades son simplemente la manera en que funciona la vida, el resultado de la expresión biológica de la inteligencia cósmica a lo largo de billones de años. El misterio de la vida manifestó su potencial pleno con gran paciencia y cuidado: aun hoy, el acuerdo que mantiene unido mi cuerpo parece un secreto porque, a juzgar por las apariencias, no existe. Más de 250 clases de células realizan sus actividades diarias (las 50 funciones que cumplen las células hepáticas son exclusivas de ellas y no se superponen a las de las células musculares, renales, cardiacas o cerebrales) y sería catastrófico que tan sólo una de ellas se malograra. El misterio de la vida ha encontrado el modo de expresarse perfectamente por mi conducto.
Relee la lista de cualidades y presta atención a lo señalado como “inconcebible”: egoísmo, incomunicación, aislamiento, consumo excesivo, actividad obsesiva y agresividad. Si nuestras células no se comportan de este modo, ¿por qué lo hacemos nosotros? ¿Por qué si la avaricia provoca la destrucción de las células (la avaricia es el principal pecado de las células cancerígenas), la consideramos buena para nosotros?
¿Por qué nuestro consumo desemboca en una epidemia de obesidad mientras nuestras células reducen el suyo al mínimo? La conducta que aniquilaría a nuestros cuerpos en un día es la que los seres humanos hemos adoptado. Hemos traicionado la sabiduría de nuestro cuerpo y, peor aún, ignorado el modelo de una vida espiritual perfecta.
Deepak Chopra, en “El libro de los secretos”
TODO ESTÁ REGISTRADO EN TU CUERPO
CADA CÉLULA TIENE SU CONCIENCIA Y SU META
DE UNA SOLA CÉLULA A LA GALAXIA
Citado en planocreativo.wordpress.com/2010/03/page/5/

http://www.youtube.com/watch?v=Aq1Bv1xLa5g

http//www.youtube.com/watch?v=nGPoy1mBAmE

Esta edición está dedicada a Margarita la Santera, quien en este tiempo de convalecencia física y espiritual estuvo siempre al tanto junto con el Zaratustra y S. Kierkegaard más los cafés expresos dobles y sin dulce, tres factores en los que coincidimos, más no así en la parte teológica del texto arriba citado.
Las versiones de la canción que dan título a este trabajo son varias, recojo la primera que siempre me ha gustado y la segunda que es bastante curiosa.
Ahora sí espero vincularme con regularidad a sus respectivos trabajos de blog.