martes, 7 de febrero de 2012

...Y caían pájaros - Capítulo Tercero



Capítulo Tercero – El Beso

Cuando llegamos decidimos ir directo a la cocina, preparamos una crema de brócoli, unas rosas de puré de papa, para su salsa habíamos acordado una de cerezas al coñac, además que hubiera rollos de zucchini, como postre ya estaban listas las cerezas en su gelatina, la fruta fue sandía en trozos y uvas negras. La bebida agua.
Pusimos la mesa y por supuesto no podían faltar las velas. Me dijo que quería ducharse, como ella ya conocía le dije que podía usar cualquiera de los cuartos con la puerta abierta, incluyendo el mío. Salió hacia la planta alta, mientras tanto destapé una cerveza, acomodé sobre la mesa un arreglo de rosas y regué algunos pétalos sobre la mesa, como es la costumbre en estos casos, fui a ver como estaba Luna la acaricié con ternura y le dije algunas palabras,  luego salí al balcón para observar el hervor de las luces de la ciudad que empezaba una noche más. Me sentí feliz, tranquilo y complacido. Se sucedían muy espaciados unos relámpagos débiles en la región de las montañas, pero aún no llovía. Otras veces estuve en este mismo lugar acompañado, pero la mayor parte de los días desde que vivo aquí he estado solo, mas no triste, a pesar de ser un sobreviviente de penas y duras derrotas del corazón. Aunque eran cosas que hacía mucho  tiempo se habían dado y estaban ya superadas, a veces relampagueaban a lo lejos tal cual esos celajes que ahora se daban hacia el norte. Para ser sincero amo la noche, en las noches siempre gano. 
Seguía ensimismado y perdido en la distancia y sus luces hasta cuando oí que  dijo que ya estaba lista, fui hacia el comedor y me sorprendí, lucía un vestido de fiesta suelto con arrugas largas y verticales, sin mangas, corto hasta un poco más arriba de la rodilla, estilo camisero con escote en v, de seda ahimsa marfil, estampado tonal muy sobrio representando una rama otoñal que nacía en el muslo izquierdo elevándose sinuosamente hasta el lado derecho del pecho. El lado izquierdo de su cabeza dejaba al descubierto la oreja, una flor artificial de fibras naturales sujeta a una pinza de coco le ceñía el cabello. Su mirada era distinta, miraba como desde adentro, era mucho más profunda. Pero su sonrisa era más marcada y luminosa resaltada sobre un pañuelo de cuello de rejillas tejidas con semillas, seguro otro suvenir de la India. La  mala le servía de pulsera enrollada en su muñeca derecha y en su dedo anular izquierdo se notaba un anillo de un centímetro de ancho en plata rosa partido, con dos cintillos que hacían de puente, el primero más ancho engastaba cinco alejandritas, el segundo más angosto tenía tres de las mismas piedras. La capacidad que tienen las mujeres de cambiar el aspecto en pocos minutos es asombrosa. Su perfume de cerca era limonoso y a medida que uno se alejaba gradualmente se tornaba floral.
¿Te gusta? Me preguntó mientras se daba unas palmadas suaves en su muslo derecho y sonreía esperando mi respuesta. Yo estaba mudo, en problemas, no sabía que decir, ni qué hacer, de pronto reaccioné diciendo cualquier cosa como… “Está muy linda señorita”. Ella rió percatándose de mi turbación y respondió con otra formalidad “Muchas gracias caballero”. 
Cuando entró al comedor se admiró por las rosas y los pétalos, tomó una de las rosas, la besó, luego la aspiró profundamente y dijo como quien hace una petición; necesito toda la suerte del mundo. Me apuré en acomodar la silla para que se sentara a la mesa, puso la rosa al lado derecho de los cubiertos. Le dije que no esperaba semejante sorpresa, de haber sabido me habría cambiado la ropa antes de la cena y no después como lo había previsto. Me dijo que estábamos en familia y que podíamos empezar. Encendí las velas y apagué las luces, entonces se vio más hermosa. ¡Por Dios! ¿Porqué a mi?
Todo transcurrió entre breves historias, relatos divertidos, anécdotas, uno que otro chiste, muchas risas, recuerdo que en medio de la conversación le pregunté de donde había sacado la indumentaria, me dijo que lo cargaba ahí en el bolso, que venían en un tubo de cartón de apenas seis centímetros de diámetro y veinticinco de largo. Bromeando me pregunté que más habría echado en ese bolso. Me respondió que lo que me estaba imaginando no lo había alcanzado a meter por la prisa con que salió…La verdad que mi imaginación no me da para tanto, le contesté. Y reímos, y reímos todo lo que se nos antojó, sin que nada se interpusiera.
Cuando empezamos a comer la fruta, acercó hacia ella un plato pequeño, con la mano tomó un trozo de sandía y jugó con uno de sus dedos por un momento con la fruta en el plato, luego tomó el pedazo entre el índice y el pulgar y se lo llevó a los labios, lo saboreó allí afuera con labios y lengua, luego con el mismo dedo lo metió a su boca, se chupó los dedos haciendo ruido, todo lo hacía sin mirarme, luego hizo lo mismo con una uva, después con otro trozo de sandía. Yo tragaba grueso y paré de comer, estaba de nuevo en problemas. Repentinamente apartó el plato y dijo como si nada; sigamos con el postre, entonces me miró y rió divertidamente. Seguidamente retornamos a la conversación animadamente.
Terminada la comida, fui a cambiarme de ropa, cuando entré a la ducha noté que esta era la que había usado y me alegré por ello. Solo cuando salí del baño caí en la cuenta del olor de su perfume en la habitación. Bajé y la invité a una copa en la sala o al lugar que ella deseara, me contestó que en la sala sería maravilloso, tenía en su mano la rosa que había sacado del arreglo. 
Nos dirigimos entonces hacia allá, cambió la rosa a su mano izquierda para sujetar la copa y la colocó por un momento al lado del balde de la botella para acomodar a su gusto la flor de hibisco salvaje en su copa, luego que la acomodó empecé a vaciar el champaña mientras nuestras miradas se enredaban una y otra vez y mucho más que todas las otras veces, todo se incendiaba.
Brindamos, dijimos lo de siempre luego de probar un trago, ¡qué delicia! Por ti, por todo lo mejor en esta noche, chin chin… Nos volvimos a mirar, hubo instantes que fueron eternos, en espera de cuál dispararía primero, entonces me di la orden a mi mismo para mis adentros…”Es ahora o nunca…” “Is now or never”. Tomé el comando del sonido y presioné allí donde tantas veces había venido pensando: “Bésame mucho” en la versión de Cesaria Evora.
Sonaron los primeros acordes y le dije; ¿Me concede esta pieza señorita? ¡Encantada caballero! Respondió con una sonrisa y siguiendo el juego. Dejó la copa en la mesa, la tomé de la mano hacia el centro de la sala. Nos mirábamos intensamente, tomé su talle y ella colocó su mano derecha en mi hombro izquierdo y nos abrazamos.
Mientras seguía la canción con el volumen bajo, le dije; tengo miedo. ¿De qué? Preguntó. De seguir adelante, de lo que pueda pasar; respondí.
Me miró a los ojos. Todo lo que pasará entre nosotros hace tiempo pasó y muchas veces y nos volverá a pasar…muchas veces también; dijo. Me condujo con un gran amor que ahora era manifiesto y sin sutilezas hasta el sofá, me senté. Ella seguía de pié y dijo; quiero bailar para ti. Tomó el control del sonido y subió el volumen muy alto, el espacio se llenó de música, fue hasta el centro de la sala y empezó a bailar con una sensualidad que me fue enredando y diluyendo en lo más maravilloso de la existencia y de todas mis existencias.
Con la misma gracia y sin dejar de bailar se fue acercando hasta llegar de nuevo a mí, me recostó sobre el espaldar del sofá, y ahorcajadas se sentó en mi, entonces sin decir una sola palabra, sellamos con un beso profundo y muy intenso el futuro de todo lo que seríamos de ahí en adelante. También sentí y comprendí que lo único que había cargado en su bolso era lo que se veía y nada más.
Como pude me despojé de la camisa, en una pausa entre los resuellos se desenredó la mala y la puso en mi cuello como collar. Ahora vas a despertar; sentenció.
Cerró mis ojos con su lengua y luego mordió mis labios. ¿Todavía tienes miedo? Preguntó resoplando. Nada, ni lo más mínimo dije. Y también fue lo último que dije por un buen tiempo. 
Rodamos en el piso de un lado a otro hasta que un relámpago descuajó la sala en dos y con el coletazo repentino de luz salimos dispersos, sin la dimensión del tiempo,  hacia todos los puntos del espacio. Se dieron otros leves y más débiles relámpagos a medida que seguíamos dispersándonos más y más hasta que se apagaron por completo. Con suma lentitud nuestras partes se fueron acomodando en su sitio  en la tibieza de la oscuridad, y en el mismo centro del silencio. Abrí los ojos y la busqué adivinando donde estaba, yacía tendida aún con su flor en el pelo, su pañuelo y su traje de seda, la besé tiernamente a un lado de su boca, y dijo; amor casi pierdo el corazón, pero ya lo siento otra vez aquí dentro del pecho de donde nunca debió salir.
Esta sala ha quedado sacralizada, ha sido reconstruida en cada una de sus partes y de sus rincones por la pureza del amor; dije a su oído, sonrió,  puso su mano en mi cuello  y nos volvimos a besar.  De inmediato el amor empezó a renacer. Y no hubo más calma. Vamos al balcón le dije y la tomé de la mano, ahora nos toca sacralizar toda la ciudad. Y así sucedió. Dejó allí su flor del cabello. Me dijo que sacralizáramos la mesa del comedor con las uvas y pedazos de sandía que quedaron de la cena. Y así se dio. Dejó allí su pañuelo con tejidos de semillas.  Las recetas que se dieron fueron bastante variadas, por ejemplo, lengua al ombligo, besitos al dedo pequeño del pie, suspiros al cuello…y así muchas más que no se podrían nombrar en este relato. 
Luego sacralizamos las consolas de los pasillos, la cocina, el otro balcón, en las gradas quedó su vestido. Aquí todo, todo, todo, el piso, las paredes, el techo, los muebles, las ventanas, los cubiertos, tus sábanas, tu ropa, tiene que oler a mí, tú mismo, todo, me exigió. Todo olerá a ti por dentro y por fuera; le aseguré. Y así se dio.
En mi cuarto tampoco hubo calma, pero un poco más sosegados el amor nos permitió hablar como hablan los enamorados, desde la entrega y desde el alma y entre besos. Lo único que nos quedaba encima era la mala que todavía seguía en mi cuello. Puso su dedo índice derecho en una de las cuentas del collar, presionándola dijo; ya no volverás a oler a soltero. Presionó la que seguía; ahora nos queda por sacralizar mi casa. Apretó la siguiente; esa casa tiene que irradiar a macho. Y siguió en orden; ahora dame un beso, otro y otro, así completó tres más hasta que volvió a ser una amazona impetuosa pero sin apartarse de mi cuello y mis oídos, donde dejaba impreso cada uno de sus mandatos que nos entretejía y nos entretejió de por vida, así, hasta darle toda la vuelta a la japamala…

Habíamos traído con nosotros la rosa y la dejamos en un florero en la consola de la habitación. Con los reflejos de un nuevo día en su espejo, despuntaría para nosotros un futuro muy diferente al de ayer. Ahora me tocaba ganar también de día.

24 comentarios:

En Vida Real dijo...

Sólo una cosa: linda escenografía de amor.

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja En Vida Real, uno de los frenos que me impedían correr la pluma era mi apego a GABO y a Kundera en la Insoportable levedad del ser. A GABO porque encandila a cualquiera que se atreve a la novela y a Kundera justo en ese libro porque es casi que imposible pasar por alto ese estilo de amalgamar la profundidad reflexiva y analítica a la narrativa y a la prosa. Las letras me empezaron a correr cuando sentí que los dos se basaban en lo que todo gran escritor se basa: En dejarse llevar por el amor. Quien escribe una historia de amor ya se puede atrever a narrar eventos menores de los humanos y sus sociedades.
Saludos amigo hasta ese convulso Panamá!!!

Laura Uve dijo...

Jajajaja....... vaya tela... sacralizando el espacio con el amor y el deseo..... jopetas Aristos... ¿y dices que el texto completo es más intenso? Yo me pido leerlo jajajaja... así subo... o bajo de la realidad al cielo....... en fín...

Bueno, como has puesto música por fin... me despido con las buenas noches y un abrazo, claro!!!

Adriana Alba dijo...

Bueno bueno, que está tomando color y calor ésta situación jajajaja...

Perfecto!! almas gemelas seguramente, ya se conocían por eso tanta afinidad, yo creo en ello profundamente, incluso puede haber en una vida dos o tres almas gemelas....

Sacralizar el amor, es fantástico, así debería ser siempre.

Bella música, comida y bebida exquisita y amor del bueno, que más?

Espero por la siguiente entrega amigo Aristos.

Inmenso abrazo!

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja Laura Uve, así de fantástico!!! que me tomo otro para brindar con Laura "...sacralizando el espacio con el amor y el deseo..."
Einstein en la física elabora la teoría de la cuarta dimensión, que sería la relación del espacio y tiempo en una dimensión. Físicos posteriores a él esbozan la quinta. Tal vez sigan a través de los años con más dimensiones. Pero hubo una inquietud que el genio de la física trabajó fuera de las ecuaciones, digamos en lugar de inquietud, dimensión. Fue la dimensión donde los seres humanos pudieran desarrollar una auténtica fraternidad de entendimiento universal fuera de toda guerra.

Solo el amor es la dimensión que sacraliza todas las demás dimensiones, incluyendo las de espacio y tiempo.
La dimensión platónica nos lleva a diseccionar corazón de objeto y pensamiento. En momentos cuando lo femenino y masculino del universo armonizan su ritmo se reconcilia el principio de la vida (cuando hablo de lo masculino y femenino no es exclusivo del sexo) que es el principio de todas las demás dimensiones y no al contrario como se entiende y se practica hoy.
Sacralizar nuestro universo es recuperar el paraíso perdido de donde han huido los dioses, es decir nosotros mismos.
Las mujeres en primer lugar y los hombres en segundo lugar tenemos el manual de subversión por excelencia en las mil noches y una noche...hay que leerlo y retornar a lo sacro de nuestra dimensión.
Un inmenso y unidimensional abrazo Laura Uve ja ja ja!!!

Aristos Veyrud dijo...

"Bueno bueno, que está tomando color y calor ésta situación jajajaja..."
Eso!!!amiga Adriana Alba como tiene que ser y está escrito, con calor y color.
Interesante lo que expresas de la afinidad entre las almas, si dos descuajan con rayos una habitación, más almas afines pueden tumbar un edificio entero ja ja ja. No me refiero todas metidas en el mismo sitio ja ja ja porque ahí sí que se acaba el mundo ja ja ja.
Sin duda te ha pasado eso, que conoces a una persona por primera vez y no han pasado cinco minutos y es como si la conocieras hace muchos años. A los meditadores les sucede mucho con otros meditadores, y creo que ya sabes porqué.
Bien amiga Adriana en la medida que más se retorne a la sacralización del universo más estaremos alejando el odio y el egoísmo. Y retornaremos a la única respuesta y senda de redención a la del amor.
Amor, amor, amor tal vez suena cansino, pero si todos los días y a cada segundo se repiten montones de mentiras y no cansan. ¿Porqué no repetir una sola verdad? aunque canse ja ja ja.
Mil y un abrazos querida Adriana Alba!!!

Laura Uve dijo...

Chin chin amore...

Acabo de volver a casa de una comida con dos amigas y ahora me voy a una concentración contra los recortes en educación que está llevando a cabo la derecha en este país.... Así que lo de las dimensiones lo leo luego con calma........ ¿En serio me recomiendas "Las mil y una noches"? jajaja....así que manual de la subversión ehhh.........

Nos encontramos pues por las diversas dimensiones del universo sacralizando lo que sea preciso... te espero... Abrazos!!

Adriana Alba dijo...

El amor y el humor van de la mano, como se que eres gran partidario del humor te dejo un enlace que estoy segura lo vas a disfrutar, jajajaja.

"Dilema de Amor"

http://www.youtube.com/watch?v=fggmPxZ8FEQ&feature=related

Abrazos.

Myriam dijo...

Moriría por un beso así.... o me volvería sacra, sacra....requetesacra.

Increíble todo lo que una cartera de mujer puede llegar a tener....

Un abrazo, Aristos

Gustavo Figueroa V. dijo...

Aquí el amor que venía rondando a los personajes de tu historia, Aristos, ha encontrado el ambiente propicio para envolver con su túnica inconsútil a dos seres humanos, tan especiales y a la vez tan terrenales. El amor bendice la carne y la prepara para la comunión; las palabras fluyen y, en un determinado momento, casi que ni son necesarias...todo está claro y el amor anida ahora en Adela y él, quien quizá haya descubierto que el amor no acaba con un tropiezo...digamos que se va una persona de nuestras vidas, pero el amor continúa allí esperando a por nosotros.
Mi querido Aristos, me ha maravillado, aunque no me sorprende, el manejo que haces del lenguaje, la manera como describes, casi que pintas, por ejemplo, cuando hablabas en el capitulo anterior del águila que aparece por allá, un poco alejada de las montañas; cuando hablas de las frutas, o como describes la cena previa al beso y la euforia del amor.
Filósofo, te aplaudo hasta el paroxismo.

ñOCO Le bOLO dijo...


· Está bien todo lo que acaba bien. Buen alimento, esas imágenes, para esas palabras. A estas horas, 10:09, se me ha abierto el apetito.

· saludos, escritor.

CR & LMA
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Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja Laura Uve qué bríos tiene esa ultra y derecha española y europea, con qué fuerza recorta lo que se le viene en gana. Y qué sueños tienen: recortar pensamiento, sobre todo el crítico. Bien, toda la fuerza para ese movimiento de protesta, que crezca en número y salud!!!
Te recomiendo que leas con calma ese manual, importante leerse el primer capítulo que es donde gira toda la obra, luego de eso se puede empezar por cualquier capítulo o en orden como se quiera, de todas las formas es de gran provecho.
Esa es la actitud!!! sacralizar, sacralizar!!! ja ja ja
Un gran abrazo amiga Laura Uve!!!

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja Adriana Alba "...vamos a cambiar esta vida vacía, todos vamos a estudiar epistemología..." ja ja ja Genial!!! estoy de acuerdo y además la practicaría ja ja ja.
He tenido la oportunidad de presenciar en dos ocasiones a Les luthiers. Son fuera de serie.
Gracias amiga por poner la nota de humor, un abrazo!!!

Aristos Veyrud dijo...

Myr por tu culpa a cada momento me asalta la risa en cualquier parte, como si estuviera chiflado, voy a tener que guardarme por un tiempo ja ja ja mientras se me pasa eso que se me viene a cada rato "...sacra, sacra...requetesacra..." ja ja ja genial Myr!!!

Siempre he pensado lo mismo, la cantidad de recursos que una dama porta en su cartera es sorprendente.

Un gran abrazo querida Myr!!!

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja Poeta Gustavo como iniciado, auscultador, militante y practicante del amor que eres, sabes con conocimiento y sentimiento de causa que es un gusto abrir las páginas de las posibilidades de la obra divina del corazón. Nosotros los sedientos de vida mediante el recurso del arte estamos dotados para explorar las inagotables vetas de la belleza y entonar en lo alto los himnos de la amada libertad.
Un abrazo Poeta y gracias por estar por estas páginas que siempre preguntan por tus versos!!!

Aristos Veyrud dijo...

Ñoco espero que hayas saciado a pleno gusto ese apetito.
Y muchísimas gracias por lo de escritor, es una de mis tres prioridades de vida y que espero dedicarle la mayor parte de los años que me quedan en la tarea de la vida. Esto como retribución a ese excedente que a veces no sabemos en donde sembrar o repartir.
Un abrazo artista!!!

fus dijo...

Has rodeado a tus personajes de un ambiente sensual que no le dejas escapatoria a la pasiòn. Enhorabuena.

un fuerte saludo

fus

Gizela dijo...

Uffff!!!
Sacralizado final!!!
Subida máxima de presión por tanta sensualidad...lo que me queda es estudiar bien el menú jajaja!!!
Precioso cuento en todas sus partes!!
Un beso inmenso SEÑOR ESCRITOR!
Además de mi corazón...mi admiración!!!!

Aristos Veyrud dijo...

Eso Fus!!! ja ja ja el erotismo es el aroma y la luz, la sensualidad la cáscara, la pasión la pulpa y el amor la semilla. Gracias por tu valiosa opinión.
Saludos Poeta!!!

Aristos Veyrud dijo...

Giz ese señor escritor en mayúsculas lo enmarcaré para bordarlo en la parte superior del bolsillo de la camisa!!!
Y aprovecho para decirle que ese corazón queda en las mejores manos.
Besos Poeta!!!

Laura Uve dijo...

Esa dimensión de fraternidad y solidaridad fundamentada en la paz siempre me ha inspirado mis principios más firmes. Además sigo pensando que es posible porque muchas veces lo vislumbras con las personas cercanas.

La vida y el amor como principio de todo............... debería ser lo natural en esa deseada dimensión. Me gusta también el principio de igualdad y justicia.

Creo entenderte que no debemos separar corazón de objeto y pensamiento... que ha de estar unido de forma integral el famoso Sentido y sensibilidad..... ¿¿¿o quieres decir otra cosa???

Bueno, lo que está claro es que en tu relato prima el corazón, el amor, la vida, la pasión, la sensibilidad...... brindo por ello!!

Abrazos!!

David C. dijo...

Que fascinante la voz de Evoria. Me mata.

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja así es amiga Laura Uve brindemos por ello, y que siga unido el famoso sentido y sensibilidad. Llave mágica para entrar en el paraíso de la consciencia de toda la existencia.
Una vez embriagados de esa divina dimensión ya no hay marcha atrás.
Mi gran abrazo amiga Laura Uve!!!

Aristos Veyrud dijo...

Esa es una de las cualidades de Cesaria Evora amigo David C.
Saludos!!!